Hay invisibilidades que te sacuden

“Existen invisibilidades que te sacuden, que todo lo agitan; invisibilidades que dan paz a nuestros fantasmas en la memoria del recuerdo, para jamás dejar de ser. Dichas invisibilidades son innegables, porque fueron y dejaron una huella y por eso tienen nombres. Son metáforas que se expresan mejor en el sentido poético de la palabra desgarrante y enamorada del color, de la nitidez; porque los suspiros son razones visibles para el alma, son fusión de sentimientos que se escurren en las líneas delirantes enhebradas del recuerdo”.

Consabida como “Azula”, la escritora (puertorriqueña) Tania Anaid Ramos González apuesta a la expresión de su propia voz en su libro recientemente publicado por la editorial Areté Boricua. Su poesía crea un espacio resguardado para compartir sentimientos, asumir pérdidas y acercarse al dolor evocando el contenido y la forma relacionados con estas mujeres, convergiendo en la necesidad de expresar lo intangible desde una perspectiva femenina. La obra está compuesta de tres secciones, organizadas a partir de una dedicatoria a mujeres que han tenido un impacto en la formación tanto poética como ética de la autora. Ellas son la poeta uruguaya Idea Vilariño, la poeta puertorriqueña Ángela María Dávila y la tercera sección está dedicada a la activista puertorriqueña Lolita Aulet. Contrario a las otras secciones dedicadas a poetas de la palabra, la dedicatoria pretende hacerle homenaje a una poeta de la acción. Con epígrafe que enlaza movimiento e invisibilidad, los 25 poemas de esta parte se distinguen por el énfasis en lo político y en la justicia social.  Algunas de sus composiciones son: Un mayo en huelga se enlista al deseo Un hombre invisibleAzula nos dice, con acierto: “La memoria es el pacto entre el cuerpo y el olvido”… porque el olvido, en lugar de ser enemigo de la memoria, la protege y la deja descansar…”

Los poemas contienen imágenes que lidian con el deseo, el dolor, y la nostalgia. Cada uno de ellos es un universo propio, pero conecta muy bien con los demás. Un libro que comienza y termina con un soneto. Aunque Azula elige el verso libre en las composiciones para recordar que, al igual que la libertad que defiende en la mujer, hay que defender la libertad métrica en el verso mismo sin olvidar que el ritmo es el fundamento indispensable de todo poema.

El Prólogo de Invisibilidades fue redactado por Melissa Figueroa Fernández  (puertorriqueña), profesora en la Universidad de Ohio. Obtuvo un bachillerato y una maestría en Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras. Completó su doctorado en la Universidad de Cornell. Ha publicado en Bulletin of the Comediantes, ehumanista/Conversos, Journal of Spanish Cultural Studies, MLN, and Bulletin of Hispanic Studies. Su primer libro de cuentos, Nota de duelo, fue publicado por ArtePoética Press en 2018 y obtuvo una mención honorable en la categoría de cuento en el certamen del Pen Club.  Melissa expresa que Invisibilidades es un libro que invita al lector a acercarse a lo que no se puede ver y, desde esta imposibilidad, permite que se utilicen los otros sentidos para transmitir emociones.

A la contraportada de este fascinante poemario la escritora Mercedes López Baralt dedica el siguiente párrafo: “Honrando el legado azul que recorre el siglo diecinueve, desde el romanticismo, el parnasianismo y el simbolismo francés hasta el modernismo dariano, que celebra con el color del cielo y el mar la inefabilidad de la poesía, Tania Anaid Ramos lo actualiza en los versos de Invisibilidades para describir no solo la poesía, sino a los protagonistas del amor y el desamor…

“Un arcoíris de lecturas, que van desde Alejandra Pizarnik, Matsuo Basho, Idea Vilariño, Ángela María Dávila, Palés, San Juan de la Cruz, Cortázar, Bécquer, Simone de Beauvoir y Miguel Hernández, nutre el poemario, en el que se destaca la impronta vanguardista de sus metáforas: el tren está ‘fatigado’, el ahora es ‘fanfarrón’, el frenesí erótico detona ‘el trémulo rocinante’ de los besos, el sol se ha ‘dormido’, el desamor ‘gerundia’ la ‘voz acorralada’ de la amada, que deviene ‘ventana herida’ y ofrece su sexo al amante como una ‘raya absoluta’, dibujada justo encima de mis ganas”.

El libro termina con una paradoja: la invisibilidad del sujeto lírico femenino, nombrado “Azula”, se supera en los versos que emergen de la nostalgia del desamor, mientras que su propio país, náufrago del coloniaje, y “escondido, ausente e invisible, no se percibe”.                    

 La autora es poeta y escritora española de origen cubano.

Opinión libros paradoja poemas archivo
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí