Empresas coreanas en Nicaragua, “buenas samaritanas”

En la actualidad, quizás todos están familiarizados con el tema de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), pero considero importante retomarlo, sobre todo en estos días de crisis global.

Como saben, la definición esencial de RSE es “una empresa dedicada a los negocios que se preocupa por la sociedad que la rodea, a la que pertenece e interactúa con ella de forma voluntaria”.

De manera más concisa, es una empresa que coopera voluntariamente con la sociedad a su alrededor. Entonces, ¿por qué las empresas deberían cooperar voluntariamente con las sociedades que las rodean?

En última instancia, se trata de maximizar las ganancias de la empresa. En otras palabras, la RSE no es solo filantropía o ser “buenos samaritanos”, sino una estrategia muy importante para los intereses corporativos.

Sin embargo, ¡cuidado con la RSE!

Muchos expertos señalan tres trampas en las que las empresas pueden caer fácilmente en la práctica de sus actividades de RSE. Estas tres trampas pueden resumirse en tres puntos: “falta de sinceridad”, “impaciencia” y “práctica silenciosa”.

Primero, el tema de la “Falta de sinceridad”. Si la RSE de una empresa tiene como objetivo simplemente “limpiar” la imagen negativa de la empresa, tales actividades solo provocarán la apatía de los consumidores.

Como sabrán (y prefiero no mencionar los nombres de estas empresas), una empresa tabacalera lanzó una campaña juvenil contra el tabaquismo para encubrir el daño que causan sus cigarrillos; y una empresa de comida rápida lanzó una campaña contra la obesidad para evitar acusaciones de comida chatarra. Estas campañas han generado críticas de parte de la opinión pública, porque solo están enfocadas en ocultar los efectos secundarios que sus productos ocasionan.

En contraste, la empresa estadounidense de calzado Crocs, preocupada de que sus productos pudieran aumentar la contaminación ambiental, empezó a recolectar zapatos viejos, reciclarlos y distribuirlos a los niños africanos de forma gratuita, quienes no son sus clientes, convirtiéndose en un ejemplo representativo de sinceridad en las actividades de RSE.

La segunda trampa es la “Impaciencia”. La RSE no es una actividad que responda a un corto período.
Yuhan-Kimberly, una empresa coreana de fabricación de papel, está altamente evaluada en RSE por su campaña de protección forestal llamada “Montañas verdes, verdes y verdes”. Por más de 20 años, han plantado muchos más árboles de los que han cortado para producir papel, beneficiando a la sociedad y contribuyendo con el medioambiente, a largo plazo.

Finalmente, la “Práctica silenciosa”. Todos conocemos el refrán “Si la palabra es plata, el silencio es oro”. Sin embargo, en la RSE, debo insistir en que “el silencio es plata y la palabra es oro”.

Un ejemplo de esto fue el error involuntario cometido por la refinería de petróleo británica Shell, en los años 90.

Shell, preocupada por el medioambiente, decidió cerrar la plataforma petrolera Brent Spar y eliminar sus residuos tóxicos. Eligieron la forma más ecológica, incluso al más alto costo, para desmantelar esta plataforma.

Sin embargo, su actuación fue malinterpretada como un acto de destrucción ambiental para reducir costos. Además, fueron objeto de feroces ataques por parte de Greenpeace. Incluso más tarde, cuando se descubrió que la decisión de Shell era la mejor para proteger el medioambiente, y aunque Greenpeace se disculpó oficialmente, le tomó mucho tiempo a Shell recuperar su prestigio e imagen una vez perdidos.

Ahora, quisiera abordar el tema de RSE desde el punto de vista de las empresas coreanas en Nicaragua.

En Nicaragua hay 4 empresas textiles coreanas importantes: Handsome Nica, Hansae International, Sae-A Nicaragua Technotex e Istmo Textil, así como 20 empresas afiliadas. En total emplean a 35,000 nicaragüenses, representando el 5 % de la tasa de empleo en Nicaragua.

Me enorgullece destacar que estas empresas coreanas están altamente evaluadas en RSE. Las empresas coreanas garantizan el bienestar de sus empleados, superando con creces los criterios internacionales al brindar condiciones de trabajo adecuadas, garantizar los derechos de sus empleados y cuidar de sus familias.

Además, están realizando numerosas actividades en beneficio de las comunidades cercanas y del pueblo nicaragüense en general. Apoyan a las escuelas pequeñas de su comunidad, se ocupan por las necesidades de agua potable de los residentes locales. Especialmente, durante esta pandemia de Covid-19, han proporcionado equipo de protección personal al Minsa; y ropa para los afectados por los huracanes Eta y Iota, a través del Sinapred.

Desde el punto de vista de la primera trampa de la RSE, la falta de sinceridad, estas empresas coreanas son como la empresa de calzado Crocs. Aunque los nicaragüenses no son sus clientes directos, ellas se preocupan por el bienestar de los nicaragüenses y apoyan a los más vulnerables.

En el caso de la segunda trampa, la impaciencia, las empresas coreanas en Nicaragua no quieren obtener ganancias en el corto tiempo como resultado de sus actividades de RSE. Con sus acciones, están sembrando “la semilla de la cooperación mutua” para convivir en armonía con el pueblo nicaragüense a largo plazo. Su verdadero objetivo en RSE no es diferente del espíritu corporativo de Yuhan-Kimberly.

Sin embargo, debo señalar que las empresas coreanas han caído en la tercera trampa: la “práctica silenciosa” en la RSE. Las empresas coreanas quieren ser “buenos samaritanos” y están aplicando el proverbio bíblico “No dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace la derecha” en sus actividades de RSE.

Debo insistir en que las empresas coreanas en Nicaragua no deberían continuar con el sentimiento tradicional coreano de “el silencio como virtud de la modestia” en la RSE. Las empresas coreanas deben compartir activamente sus diversas actividades de RSE con el pueblo nicaragüense de manera abierta y pública. Creo que es la forma más efectiva y productiva de establecer relaciones “ganar-ganar” entre ellas y los nicaragüenses.

Asimismo, me gustaría aprovechar esta oportunidad para expresar mi agradecimiento a PRONicaragua, la Corporación Nicaragüense de Zona Franca, Anitec, entre otras entidades, por apoyar a todas las empresas coreanas en el desarrollo de sus actividades comerciales con estabilidad.

También quiero agradecer al pueblo nicaragüense en general, de quien espero siga apoyando y cooperando solidariamente con las empresas coreanas.

Creo que, incluso a pesar de mi insistencia, las empresas coreanas, en efecto, solo quieren permanecer como “buenos samaritanos” por el bien de los nicaragüenses.

El autor es embajador de la República de Corea en Nicaragua.

Opinión Corea Nicaragua archivo
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