Juez
Este podría ser un cuento. Un juez a quien no le interesa para nada la justicia, ve en su cargo la oportunidad de sacar provechos personales y políticos. Ofrece sentencias al gusto del cliente, siempre que le queden ganancias a él. ¡¿Quién da más?! Sabedores de esto, los incautos lo buscan para resolver sus problemas vecinales ofreciéndole como recompensa por las sentencias a su favor, los bienes y propiedades de la otra parte, sin percatarse que la “otra parte”, en otro momento, hará lo mismo con ellos porque jueces como este no tienen lealtad con nadie, solo con ellos mismos. Y así, de esta forma, el juez se ha ido apoderando del pueblo, y todos viven temiendo el momento en que el juez los machaque de nuevo, porque para ser culpable o inocente no hay ley o razón que valga. Solo importa cuánto gana el juez.
Pleitos
No sé si será nuestra naturaleza política o hay una mano atizando el fuego, pero a medida que se acercan las elecciones de noviembre 2021 vemos una inusitada propagación de los pleitos entre opositores. O de personas o grupos que se dicen opositores. Y en la medida en que florecen los pleitos, cada vez más personas o grupos llegan a buscar “justicia” ante Daniel Ortega, quien siempre está listo, cuchillo en mano, a resolver, a su manera, los diferendos: lomo para él, y hueso o pellejo para quien busca su justicia.
Alma al diablo
Hay un mercado de almas abierto. Tras el mostrador, Daniel Ortega atiende, revisa, pesa, paga y ríe. Todo se compra. Exoneraciones, licencias para negocios, sentencias, liquidaciones laborales, embargos, litis partidarias y diputaciones, entre otras más. Dígame qué quiere, y yo le digo cuánto debe, dice el diablo, codicioso. Se aceptan almas pequeñas y grandes, gordas y flacas, jóvenes y viejas. Yo le doy lo que quiere y usted me pertenece. Firme aquí. Bienvenido al equipo del diablo.
Exorcismos
Así como nadie podría ser cristiano después de venderle el alma al diablo, creo yo, nadie podría ser opositor a la dictadura después de haberle vendido su alma a Daniel Ortega. A menos que celebre, para jugar con estas figuras, un exorcismo. Y hasta ahora, no he visto a ningún político que haya pactado con Ortega sometiéndose a un exorcismo para recuperar su alma. Podrá ponerse la camiseta opositora, estar en el equipo, pero solo será el “opositor” que vendió su alma y, por lo tanto, atento al llamado de Ortega cuando lo necesite.
Osuna
Veamos un ejemplo. Si María Haydée Osuna buscó los votos sandinistas para mantenerse como presidenta del PLC y dinamitar a la cúpula arnoldista, no lo hace para ser opositora, sino aliada del diablo. Es que no puede ser de otra forma. ¿A quién se le ocurre que Daniel Ortega le hará el favor a alguien para que le reviente la vida en las elecciones? Si algo puede hacer un alma comprada, es los mandados de su dueño.
Inmolar
Miren como actúan las almas compradas en política. Dijo Maximino Rodríguez, diputado del PLC, que no votó a favor ni en contra de la destitución como diputada de María Fernanda Flores, porque no quería inmolarse como lo hicieron los entonces 28 diputados del PLI que en 2016 fueron destituidos en una jugada de Ortega. O sea, desde este punto de vista, la viveza política era seguir como diputado con el alma vendida a Ortega unos meses más, y la torpeza de salir con dignidad sin someterse al chantaje. Parte del capital político que se le reconoce al partido CxL, heredero de aquel PLI, aunque ellos lo nieguen, es precisamente que cayeron sin vender sus almas en esa ocasión. Y eso algún valor debería tener en la carrera de un político. ¿O no?
Opositores
Esto podría ser un cuento, pero no lo es. Daniel Ortega no tiene capacidad para ser juez. Que vista la toga y tenga el mazo en la mano, no lo convierte en juez. Es solo el dictador que secuestró la justicia. Si no reconocemos esto, estamos perdidos. Decir que esta es la ley y con ella tenemos que jugar, es una justificación oportunista. Sobre todo, cuando de sacar ventajas políticas se trata. Así que esos que dicen ser opositores unas veces y en otras acuden a Ortega en busca de justicia, en realidad nunca fueron opositores, solo personas que vendieron sus almas al diablo, y se disfrazan de opositores para servirle mejor.