La curva debería ser declarada como un defecto del picheo, incluso debería ser prohibido lanzarla, pero sino duele no funciona.
La noche del martes Julio Ráudez Jr. dejó a seis bateadores de los Gigantes con vértigo.
No intentaré desempolvar mucho mi memoria, pero desde hace rato no veía curvas tan peligrosas como las que soltó el derecho del Tren del Norte.
Si tuviéramos un “trackman” conoceríamos cuantas pulgadas de caída tuvo el picheo que le hizo a Dennis Phipps y quien lejos de sentirse avergonzado, salió convencido que ese jeroglífico no lo descifraba nadie.
Dicen que en nuestro béisbol la curva llegó por don Juan Deshon y que en algún momento la lanzaron con maestría Benjamín “Guajiro” Cosmapa y Emilio “Cachirulo” Mendoza quien tenía el apodo de siete curvas.
“La aprendí de mi papá, a mí me salía mejor que otros. Es un picheo que me está ayudando mucho, pero también confío en mi recta. Esa mezcla me está ayudando a lanzar bien”, dice el delgado lanzador norteño.
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Ráudez no fue escogido en el draft. Su papá llamó a Lenín Picota y le dijo que su muchacho lanzaba hasta 90 millas con su recta, pero jamás le mencionó la curva. “Le dije que viniera a probarse y cuando vimos su repertorio sabíamos que haría el grado en el equipo. Se lo ganó a pulso”, apunta el manager.
Picota tenía argumentos para sacarlo en momentos de máxima presión y cuando lo hizo, no lo defraudó. Desde ese día el derecho ha ponchado a 12 en 9.2 entradas con 6 hits y cero carreras permitidas, además de uno ganado y tres juegos mantenidos. Solo permite una sucia.
Cuando se habla de las mejores curvas que han existido tenemos que hablar de Willie Hooker y Denis Martínez. Willie tuvo una frecuencia de 11.75 en 1966 con 154 ponches en 118 entradas y su frecuencia de por vida es extraordinaria con 10.19 (875 ponches en 773 entradas lanzadas).
Denis manejó en sus primeros años soltando curvas que mareaban bateadores. En 1974 en las Menores cruzó el tercer strike a 162 en 179 usando regularmente su enorme curva. Ese picheo dejó de usarlo con el tiempo.
Ráudez no quiere abusar de ese “retorcido y enfermizo” picheo. “No me presiono mucho con el bateador que está enfrente, ni veo a uno más grande que a otros, pero es lógico que con bateadores como Cheslor y algunos extranjeros tengo que cuidarme más” mencionó el inspirado lanzador.
Elvin Orozco está en un ranking de los 10 mejores lanzadores de curvas de nuestro beisbol, seis de las 12 mejores frecuencias de ponches son del matagalpino y tiene el récord de la mejor frecuencia en la temporada 2013 (135K en 107.2 para un lujoso 11.28).
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Han existido otros tiradores de curvas violentos como Roberto Reyes quien dejó maravillado a Orestes Kindelán, con todo y que le perdió un par de pelotas. Andrés Torres de 203 ponches en 1977, Antonio Herradora enfrentando a los cubanos en 1972 y especialistas del mareo como Julio Espinoza, Claudio Ulloa, Manuel Cerda, Joaquín Avendaño, Luis Cano, Orlando Cuevas, Asdrudes Flores, Luis Cruz y Aurelio Barillas han deleitado la zona de strike con su magia.
“Se ven como dos jorobas”, dijo una vez Nemesio de Manuel Cerda. Un bateador puede saber que la curva viene y es inútil intentar golpearla, y si por esa suerte de la física le llegas a dar, no saldrá nada bueno de eso.
Por ahora el nuevo rey de la curva es este chavalo de 22 años.
Sabemos que su curva se movió mucho, pero no lo pude entender, menos que intente explicarlo.