La llegada de una nueva franquicia a la ciudad de Estelí en la pelota profesional trajo beneficios para su sede, el tradicional Estadio de Beisbol Rufo Marín. Cuando abrió sus puertas este martes para el primer partido del Tren del Norte, los aficionados no pudieron contener su voz de asombro.
Helmut Hurtado, quien funciona como el todo terreno del equipo, informó que todo es parte de una serie de proyectos que convertirán en estadio en uno de los más cómodos de nuestro país.
“Estamos empezando con lo básico, pero queremos darle a los aficionados un sitio que le permita contar con todas las comodidades que un estadio de beisbol debe tener”, señaló sin que exista un asomo de vanidad.
Esta inversión es el principio de un sueño que pretende parecerse a su monstruo vecino el Estadio de Fútbol Independencia, que no solo es una de las mejores instalaciones deportivas del país, sino de Centroamérica.
Cuando la fanaticada entró al Rufo Marín vieron una notable diferencia en el terreno; la grama tenía un verde reluciente cuidadosamente afeitada para lo que sería un día de fiebre beisbolera.
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Se destinaron más de 2.5 millones de córdobas en el trabajo de iluminación interna, bombillos, sistema eléctrico de muchas zonas, el cierre perimetral del coloso, el acondicionamiento de mallas en algunos sectores de acceso y la reparación e instalación de las colchonetas de la barda.
Se le hicieron mejoras a los dogouts, se construyeron los calentadores de pícheres, creando vestidores, servicios higiénicos y duchas para los peloteros. Por mucho tiempo en Estelí, los jugadores usaban el campo de juego para ponerse y quitarse el uniforme.
Otro punto que se trabajo fue la mejoría del drenaje, la nivelación del campo y se tendrá un cuidado permanente con la grama.
Además LA PRENSA conoció que habrá una segunda etapa de la construcción la cual incluirá cabinas de transmisión y una zona VIP para los aficionados, así como sillas numeradas. En el futuro el plan es instalar la tienda de suvenires, una zona de comida rápida y áreas de juegos para los niños.
“No queremos ser pretensiosos, pero vamos a ir poco a poco. Estelí es una ciudad que disfruta de este deporte tanto como el fútbol”, agregó Helmut.
Cuando la liga empezó, coincidió con la llegada de dos huracanes a Nicaragua y parte de la obra gris que se había avanzado fue dañada o arrasada por las lluvias en su totalidad, pero en tiempo récord en casi 15 días las mejoras estaban en pie.
Sería imposible que desde el último out que se colgó en el Pomares hasta el primer strike de esta profesional, la fanaticada no perciba la diferencia con su estadio.