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El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunció este lunes la creación de un fondo por 1,700 millones de dólares para apoyar a los países más afectados por los huracanes Iota y Eta, entre el que estaría Nicaragua, lo que abre una oportunidad al régimen de Daniel Ortega de conseguir recursos frescos, aunque un especialista advierte que el mismo vendrá bajo estricta supervisión.
El banco regional informó ayer a través de un comunicado que tras sostener una reunión virtual con los presidentes de Centroamérica el pasado viernes, donde también estuvo presente Ortega, se determinó crear un fondo fresco de hasta 1,200 millones de dólares para apoyar la reconstrucción de los países más afectados, otros 500 millones de dólares provendrán de la redirección de fondos no comprometidos así como de otras instituciones financieras con las que trabajan en la región.
Sobre el último componente del programa, que equivale a 500 millones de dólares, esto implicará que el BID podrá autorizar a los gobiernos que préstamos ya aprobados para proyectos y que aún no se han desembolsados se puedan redireccionar hacia el proceso de reconstrucción de las zonas afectadas.
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¿Utilizará el BID el mismo vehículo?
El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Mauricio Claver-Carone, un férreo crítico de la dictadura de Ortega en el pasado, dijo que el organismo “liderará una cooperación histórica entre los gobiernos, multilaterales y el sector privado para acelerar la recuperación y reconstrucción de la región”.
No está claro cuál será el esquema de financiamiento que el BID aplicará para Nicaragua, tomando en cuenta que en un préstamo reciente para atender la pandemia del Covid-19 el organismo soltó 43 millones de dólares, pero los mismos debían estar bajo estricta supervisión y estaban sujetos a auditoría externa. Además el banco optó por involucrar agencias internacionales para que participaran en la ejecución del préstamo.
El economista Róger Arteaga explica habrá qué ver si a Ortega se le permitirá acceder a recursos frescos o si se le autorizará que redirecciones fondos de préstamos ya aprobados en años pasados, pero señala que sea cual fuese la vía para acceder a esos recursos, estos van a estar fuertemente fiscalizados.
Arteaga señala que el BID ya creó el vehículo sobre el cual financiará al Gobierno de ahora en adelante, un esquema que hasta el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) también adoptó cuando anunció la entrega de 185 millones de dólares en financiamiento para atender el Covid-19. La mitad de los fondos del FMI irán a agencias de Naciones Unidas y estarán sujetos a auditoría y rendición de cuenta.
“O sea que es dinero que va a venir controlado, no es que los gobiernos o Hacienda van a disponer de ese dinero, o sea que cualquier cosa que venga del BID, que fue el que creó el mecanismo, va a utilizarse este para canalizar los recursos. No crea que Ortega va a manosear esos 1,200 millones de dólares frescos, no los va a poder manosear, porque si por 43 millones el BID montó un esquema complejo de cuatro instituciones independientes del Gobierno, ahora por 1,200 millones de dólares cuidado y hasta meten más instituciones”, expresó.
Es decir que Ortega se enfrentará al mismo tropiezo que ya experimentó con el BID en el préstamo para el Covid y al mismo que le aplicó el FMI: cero administración directa de los fondos, sino a través de tercero, lo que le quita poder de decisión sobre el dinero, aunque este vengan en concepto de crédito que al final Nicaragua deberá pagar. Es algo así como que un banco comercial le administre a un cliente el dinero que le preste, lo cual resulta incongruente.
Arteaga recordó que Claver conoce muy bien a Ortega, al que considera un dictador y por tanto lo dejó fuera en el 2019 de un programa multimillonario de desarrollo de Estados Unidos para América Latina. “Venezuela, Cuba y Nicaragua están en contraste (con países democráticos) como dictaduras. Al fin y al cabo están en bancarrota, son un ejemplo del fracaso, obviamente el resto de la región no quisiera ver ese modelo de fracaso, quisiera seguir el modelo de éxito por lo cual estamos con este programa uniéndonos 30 países del hemisferio occidental para llevar a cabo un modelo y un camino de éxito”, expresó Claver cuando todavía era asistente adjunto del presidente Donald Trump.
Hasta ahora el Gobierno de Nicaragua solo había estimado en 178 millones de dólares los daños provocados por Eta, pero aún estaba pendiente que se presentara sus nuevas estimaciones este lunes sobre las pérdidas por Iota, que fue un ciclón más devastador que el primero.
A criterio de Arteaga aunque el BID use el mismo esquema de canalización de fondos que aplicó para Ortega en el resto de la región, esto lo haría para evitar que el régimen pueda sentirse discriminado, mientras a otros gobiernos el organismo decide soltarles recursos sin supervisión.
Solo el huracán Eta, que afectó a casi tres millones de personas en los siete países de la región, habría dejado daños por 5,500 millones de dólares, según cálculos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, citado por el BID.
Trabajarán desde el terreno
Además en el marco del programa, Claver anunció la creación de un grupo de trabajo para “coordinar las acciones en el terreno con los gobiernos de los países afectados y otros cooperantes, dar seguimiento a las necesidades inmediatas y apoyar en el desarrollo de planes de recuperación y la subsecuente reconstrucción resiliente de cada país”.
En el comunicado sobre el apoyo a la región, el BID no obstante dejó claro que estaban impulsando desde el huracán Eta trabajos en los países en coordinación con agencias de Naciones Unidas, un esfuerzo donde también están participando el Banco Mundial y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
El BID ubica a Nicaragua entre los países más afectados por los huracanes junto con Guatemala y Honduras, lo que situaría al país entre las prioridades del multimillonario fondo. En Panamá, El Salvador, Costa Rica y Belice se financiarán medidas de rehabilitación de infraestructura afectada.
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Banco Mundial también promete ayuda
En el encuentro, también participó el presidente del Banco Mundial, David Malpass, quien afirmó: “el Banco Mundial está con ustedes. Estuvimos a su lado en 1998 cuando el huracán Mitch trajo terrible devastación y pérdidas humanas a Centroamérica, y estaremos a su lado ahora. Tenemos planeado poner a su disposición toda nuestra experiencia e instrumentos para apoyar a sus países, tanto en la respuesta inmediata como en la reconstrucción”.
Dante Mossi, presidente del BCIE, agradeció “la coordinación con el Banco Mundial y el BID para abordar el desafío de la reconstrucción resiliente para Centroamérica” y acordó “coordinar una agenda de trabajo común durante esta histórica reunión con los presidentes”.
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