A pocas horas de que el huracán Iota – categoría 5 – impacte en el Caribe Norte de Nicaragua, los habitantes de la ciudad de Bilwi han iniciado sus compras de provisiones de granos básicos y otros productos del hogar y así prepararse ante la llegada de este fenómeno natural que amenaza con ser catastrófico.
Huevos, arroz, leche, pañales desechables, galletas y candelas son algunos de los productos de mayor demanda entre la población, según afirmaron comerciantes, quienes desde ya registran un desabastecimiento de algunos granos y artículos como focos o baterías. Algunos barrios de la ciudad se encuentran sin energía eléctrica y se desconoce la duración del corte.
En un recorrido realizado por LA PRENSA se constató la alarma y el desorden que hay en el mercado municipal de Bilwi. Las personas decidieron salir bajo el aguacero para buscar en las distribuidoras o en el mercado para comprar alimentos o artículos del hogar.
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«Nosotros tenemos en la casa niños pequeños y lo que estamos priorizando son los pampers, la leche, vegetales, como no hay energía también estamos priorizando candela, focos y fósforos. Desde ayer empezamos a realizar compras en algunas misceláneas que estaban abiertas. Con el otro huracán tuvimos problemas con nuestra vivienda y esta vez tratamos de prepararnos un poco más», manifestó a este Diario Exania Mercado, habitante del barrio Aeropuerto, en Bilwi.
El temor de la población es que se produzca un desabastecimiento antes de que golpee el huracán y que algunos pobladores se queden sin poder adquirir alimentos básicos. Los comerciantes atribuyen la baja a que algunos han comprado grandes cantidades y también a que la inundación de ríos provocados por el paso de Eta – como el rebalse del Wawa Boom – ha interrumpido el transporte y algunos no han podido reabastecerse o han tenido temor de acumular mercadería que pueda ser dañada ante una inminente inundación.
En la ciudad de Bilwi la actividad principal es el comercio y los vendedores se mostraron preocupados por la escasez de algunos productos y no creen que por ahora la situación mejore, sino «hasta que esto se componga mandamos a traer producto», dijo el comerciante Léster Antonio Muñoz, que asegura que el ingreso de Iota los tomó por sorpresa, sin tiempo para prepararse tras el paso de Eta, que golpeó la ciudad el 3 de noviembre en categoría 4.
«Terminando los productos (que tenemos) hasta ahí llegamos porque con los ríos llenos no se puede mandar a traer nada. Cuatro cajones de huevos es lo que me vino nada más y después hasta que esto se componga mandamos a traer producto. Habrá escasez de producto porque realmente no se esperaba esto (el huracán) tan pronto», lamentó Muñoz.

Joseph Green, habitante de Bilwi también resintió la escasez de algunos productos en el mercado. «No tienen nada aquí», dijo mientras fisgoneaba en uno de los puestos del centro de compras. «Ahorita lo que llevo son galletas y pampers para mi bebé porque aquí no hay otra cosa», expresó, refiriéndose a granos básicos que fue la primera y mayor demanda de la población.
Temen aumento de precios
Los comerciantes buscarán la forma de abastecerse de comida, vegetales y todo lo necesario para que la población no perezca ante esta emergencia provocada por el huracán Iota, pero no descartan un aumento en los productos.
«Estamos desabastecidos y además viene todo carísimo por el traslado, porque que no hay pasada en el río Wawa y Kuka Laya. La gente reclama muchas veces (por el precio) pero son tres transportes lo que tenemos que pagar y la cosa se pone difícil. Para Eta se perdió toda la cosecha de tomate y chiltoma y por se puso carísimo. Hoy desafortunadamente tenemos un desorden, la gente anda pegando carreras en el mercado», dijo por su parte el comerciante Snayder Guilevaldo.

Albergues no dan para más
Mientras el huracán Iota continúa su trayecto, la población muestra el aprendizaje que les dejó el reciente paso de Eta. Unos se equipan con comida y medicinas, otros buscan como trasladar electrodomésticos a viviendas más seguras en en lo alto del poblado. Por su parte las autoridades competentes continúan trasladando a albergues a las familias más vulnerables de comunidades aledañas en el litoral del caribe.
Pero al menos dos albergues instalados en Bilwi para atender a pobladores desplazados por la amenaza del huracán Iota se encuentran completamente saturados este lunes, por lo que ya no hay posibilidad de atender a otras familias que todavía buscan un lugar para refugiarse. Son los albergues instalados en la Escuela Nornal Gran Ducado de Luxemburgo y la Escuela Cristiana Verbo, en el barrio Loma Verde.
Un equipo de LA PRENSA intentó verificar la situación que están pasando las personas refugiadas dentro del albergue de la Escuela Verbo. «Hay más de 500 personas y por ahorita estamos muy topados por eso no estoy permitiendo el ingreso de más personas. Tenemos orientaciones del Comupred de no permitir el ingreso de medios de comunicación y si tiene una orden me la muestra para dejarlos ingresar», señaló el coordinador del albergue, quien solamente se identificó como Luis.
Por otra parte, Javier Vicente Hitler, director de la comisión encargada de coordinar el albergue de la Escuela Normal, donde LA PRENSA pudo ingresar, aseguró que 1,109 personas se encuentran albergadas aquí, en su totalidad son comunitarios de Wawa Bar, una de las comunidades devastadas por el paso del huracán Eta.
«Hay 1,109 refugiados, el albergue ya está lleno con eso y otros refugiados están en otros albergues», indicó Hitler.
El director del albergue además indicó que todos estos refugiados llegaron desde antes del impacto del hutacán Eta, el 31 de octubre, y desde entonces no han salido de ese refugio.
«Solo hay de una comunidad que fueron evacuados desde el 31 de octubre y como había otra amenaza (Iota) el gobierno orientó que todavía deben estar en el albergue», mencionó el director del albergue.
Durante el ingreso al albergue de la Escuela Normal, miembros de la comisión encargada de coordinar el refugio piden documentación del equipo periodístico para fotografiarlo y posteriormente hacer llamadas para verificar la información o pedir orientaciones.
Esta misma situación ocurrió el domingo cuando el equipo de LA PRENSA, al momento de realizar fotografías y entrevistas a los refugiados de la universidad Uraccan, agentes de la Policía junto a miembros de comisiones gubernamentales pidieron al equipo sus cédulas de identidad para posteriormente solicitar su retiro del recinto sin especificar el por qué.