La creciente delincuencia, la saturación y las pocas condiciones en los albergues habilitados por el Gobierno en la ciudad de Bilwi, tras la pronta llegada del huracán Iota – categoría 5-, obligan a los habitantes del barrio El Muelle a mantenerse en sus viviendas, pese al riesgo que eso representa para un barrio vecino del mar.
Pobladores denuncian que los delincuentes aprovechan el momento en que las familias son trasladadas a los albergues para ingresar a las viviendas y robar las pocas pertenencias que dejan, lo que quedó tras el paso de Eta – el primer huracán que azotó la zona hace dos semanas – , y hacen el llamado al Gobierno para que refuerce la seguridad a través de militares del Ejército de Nicaragua.
«Ahorita vinieron a hacer evacuación en un bus y una camioneta, excelente, pero lo que yo miro es que cuando dejamos las casas vacías andan muchos muchachos, personas robando, vienen del otro barrio y de este mismo también. Yo le pido al Gobierno que ponga a los militares a resguardar. Estamos en una emergencia y vienen a robar, la gente deja sus cositas adentro, solo se lleva (a los albergues) una mudadita», manifestó Napoleón Nihimaya, habitante del barrio El Muelle.
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Son más de 300 viviendas las que se ubican en el barrio El Muelle, en ese lugar el régimen de Daniel Ortega ya movilizó buses y camionetas para trasladar a las familias a los centros de albergues, sin embargo algunos todavía están renuentes a dejar sus viviendas por temor a ser saqueados y perder lo poco que les dejó Eta.
«Yo estaré en mi casa, solo con Dios, pero la familia va a evacuar, yo me quedaré con mi hijo mayor cuidando (la casa)», insistió Nihimaya.

El Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos en su último reporte detalló que Iota evolucionó a huracán categoría 5, y la proyección es que traerá consigo fuertes vientos, marejadas y lluvias torrenciales. El fenómeno natural ya se encuentra a unos 160 kilómetros de Bilwi.
Albergues abarrotados
Aunque los habitantes de esa ciudad están conscientes de lo catastrófico que será el paso de Iota, mantienen su postura de quedarse en sus casas, por que a la preocupación por el aumento de la delincuencia se le suman la incertidumbre en los albergues, que según comentan los ciudadanos, están saturados y temen que de ser trasladados pasen otra crisis por falta de alimentos.
«Nosotros somos nativos de aquí, ya pasamos el huracán Félix, el Eta y ya vamos con el tercero, pero vamos a pasar aquí con la familia, no vamos a evacuar, vamos a confiar en Dios. Nos vamos a quedar porque todos los albergues están llenos y mejor nos vamos a quedar aquí. En los albergues no hay alimentación, no hay dónde dormir, no hay colchonetas, el gobierno no sé qué está haciendo porque en vez de llevar colchones los guarda», manifestó Rommel Flores, del barrio El Muelle.
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«Lo otro es la delincuencia. Con Eta muchos dejaron sus casas y con eso muchos ladrones vinieron a robar motores, bidones que se roban y los venden por 200 pesos», continuó Flores, quién reconoce que al menos su vivienda está situada en lo alto del terreno y que por ello también considera que es su mejor opción por ahora, para evitar perder lo poco que le queda o irse a un albergue.
A medida que el huracán se aproxima a territorio nicaragüense, las lluvias y los vientos se han intensificado en el casco urbano de Bilwi. La mañana de este lunes continuaron las evacuaciones en la zona donde se prevé que el impacto del fenómeno natural pueda ser más fuerte. Una unidad de transporte colectivo evacuará a pobladores los barrios costeros El Muelle y Guililandi.