Hace un par de días un buen amigo peruano, al comentarme sobre la difícil situación política de su país, me mencionó a los “caviares”, refiriéndose a los de la “izquierda que les gusta vivir bien”.
Me interesó la expresión que no conocía y comencé a averiguar su origen. Lo encontré en la expresión francesa “Gauche Caviar”, que describe a la gente que se proclama socialista pero vive en forma contraria a los “valores” del socialismo; lamentando la situación de los pobres, pero comiendo caviar y no pagando impuestos.
Yo en lo personal creo que se puede legítimamente apoyar a los pobres y a la vez comer caviar (aunque yo no lo hago porque no me gusta), pero pagando impuestos y sin ser hipócrita, como está implícito y se interpreta en la expresión “Gauche Caviar”.
Los “caviares” me recordaron un poco de nuestra historia.
La Revolución sandinista llegó al poder con la promesa de mayor justicia social, mayor libertad, y menor pobreza. Pero terminó sumiendo a los nicaragüenses en una década oscura de mucho mayor pobreza, carestía, miedo, y menor libertad.
Paralelamente varios miembros de la Dirección Nacional del FSLN que cuando tomaron el poder eran, en lenguaje nicaragüense, “pelados” y no tenían “donde caer muertos” de repente se convirtieron en millonarios, con casas, haciendas y negocios, lo que aumentó con los despojos de la “piñata”.
Fueron hipócritas que engañaron y defraudaron al pueblo que supuestamente servían y “caviares” en su máxima expresión. No menciono nombres porque no me gusta personalizar, pero todos sabemos quiénes son y quién se salva.
Los nicaragüenses finalmente los sacamos pacíficamente del poder en 1990, pero, por la división del liberalismo, los “caviares” lo retomaron de nuevo en las elecciones del 2006 y desafortunadamente la historia se repitió. Desde entonces tenemos una nueva versión de los 80, esta vez más concentrada y familiar. De nuevo algunos de los “pelados” que vivieron de la limosna de países amigos durante los 90 y comienzos de los 2000 ahora son multimillonarios con negocios en varios sectores claves del país. Sus secuaces también han aumentado su fortuna.
De nuevo no personalizo, pero todos sabemos quiénes son.
La triste historia reciente de Nicaragua me ayudó a entender mejor el significado de los “caviares”. Pero dentro de lo malo, lo bueno es que los nicaragüenses sacaremos pronto de una forma u otra a los actuales “caviares”, siempre y cuando nos unamos y no repitamos el error del 2006.
Y ojalá esta vez no permitamos ni toleremos que vuelva a tomar el poder ningún “caviar”.
El autor es bachiller del Colegio Centro América.