A una semana que el huracán Eta azotara el Caribe Norte de Nicaragua -en categoría 4- y se desplazara como depresión tropical en Honduras y Guatemala, el Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos (NHC), alertó sobre la formación de una onda tropical localizada en el Mar Caribe con altas probabilidades de convertirse en huracán que podría afectar Centroamérica.
Para especialistas del Centro Humboldt, de continuar evolucionando este u otro fenómeno natural en los próximos días y que afecte a Nicaragua o cualquier país de la región centroamericana «sería devastador», puesto que la cantidad de lluvias han saturado los suelos, en muchos casos socavado los terrenos y con facilidad se presentarían deslizamientos de tierras en las zonas más vulnerables.
Mario Montoya, oficial de cambio climático del Centro Humboldt, afirmó que Nicaragua no está preparada para recibir el impacto de un fenómeno natural similar o de mayor magnitud que Eta, y corre el riesgo de quedar con mayores daños ya que sería doblemente azotado en menos de 15 días, después que el huracán Eta causara estragos.
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«Quedamos mucho más vulnerables después que pasó el primer golpe (Eta). Nadie está preparado por más comité de prevención que hayan, cuando viene otro evento hay consecuencias duplicadas. De aquí al fin de semana hay un 50 por ciento de probabilidad de que esta perturbación se convierta en ciclón tropical y me parece muy precoz predecir cuándo puede ingresar al país en caso que se desarrolle», explicó Montoya.
La última actualización del NHC, la noche del lunes, registró el aumento a 50 por ciento de probabilidades de convertirse en un ciclón tropical en los próximos cinco días.
El agrometeorólogo del Centro Humbolt, explicó que para que esta onda tropical pueda convertirse en huracán debe pasar el proceso como depresión tropical, después transformarse a tormeta tropical y finalmente desarrollarse como huracán, señaló Moreira.
Partiendo de este panorama, Agustín Moreira ve peligroso el solo hecho de que esta onda tropical alcance un grado de depresión tropical, «es decir, no solo con que se forme como un huracán, sino que es peligroso solamente (que se convierta) como una depresión tropical, con las cantidades de agua que han caído, suelos saturados y todas estas condiciones, no tenemos la capacidad de dar respuesta a un desastre continuo», alertó el agrometeorólogo.
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De presentarse este fenómeno natural, en Nicaragua los más vulnerables tendrían que reinventarse para salir a flote, en momentos donde apenas intentan levantar los estragos que dejó Eta, principalmente en el Caribe Norte, como Bilwi y comunidades aledañas como Wawa Bar, o Prinzapolka, donde se registraron inundaciones, viviendas destruidas y personas hacinadas en albergues.
Planes de prevención no son suficientes
El discurso del régimen de Daniel Ortega y su respuesta mediática a las comunidades que resintieron los embates de Eta parece ser insuficiente pues desde albergues y comunidades afectadas la población clama por comida y agua, y se las ingenian para «pescar» lo que quedó en medio del fango y otros empiezan a recoger material para volver a alzar sus casas.
Tomando en consideración ese escenario, para el agrometeorólogo del Centro Humboldt, ningún plan de evacuación o prevención pueden detener los efectos que dejarían otra tormenta o un huracán en su categoría máxima, y lo ejemplificó con el caso de Eta que arrasó con viviendas, flora y fauna de las comunidades costeras.

«Aunque tengamos la respectiva planificación de respuesta no tenemos las condiciones para medir o detener los efectos. Estas situaciones son las que alteran el comportamiento de un evento climático o fenómeno natural que definitivamente sobrepasan la capacidad de respuesta de cualquier gobierno o institución», expone.
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Vigilar, informar, reaccionar
En su comunicación de mediodía, la vicepresidente designada, Rosario Murillo, informó que el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) se mantiene vigilante al comportamiento de este fenómeno natural cuya ruta no está definida. «Todavía no se precisa la ruta, por el momento está en el Caribe, frente a Colombia, Venezuela y Haití y en estos casos es imposible de determinar su rumbo y dentro de unos días, en vigilancia permanente vamos a tener más certeza por dónde va», detalló.
Ante la posible llegada de la baja presión, el ingeniero Moreira sugiere estar informados de la evolución de este fenómeno y reforzar los centros de refugios, su estructura y abastecimiento de comida y agua. El especialista también recuerda que tras el paso de Eta las afectaciones no solo son a nivel de comunidades, sino a nivel económico ante la pérdida de las cosechas que representan alimento para corto y mediano plazo.
Sobre las lluvias presentes en el territorio el experto aseguró que las precipitaciones se mantendrán en el transcurso de la semana. «Tendremos días nublados con algunas brisas, se van a mantener condiciones probables de precipitaciones durante la semana, por las tardes se intensificarán un poco más las lluvias y las temperaturas bajas en la zona del Pacífico». Pero esto se trata de una onda tropical que se encuentra en el mar caribe, frente a las costas del país desde el lunes por la mañana, un fenómeno también bajo observación, porque podría tener un acercamiento a la Costa Caribe de Nicaragua y Honduras.