Carta abierta a la Alianza Cívica

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A la Alianza Cívica

Les dirijo esta carta a la Alianza Cívica, así en general, sin personalizar, por dos razones: una, porque ustedes fueron quienes se van de la Coalición Nacional y los argumentos que han dado son de una pobreza tal, que duele. Y dos, porque, en esta organización deposité, y estoy seguro que cientos de miles más, las esperanzas para que me representara en la búsqueda de una Nicaragua distinta a la que nos ofrecen Daniel Ortega y los partidos colaboracionistas. Ustedes tenían el mandato de más de 300 asesinados, más de cien mil exiliados, centenares de presos políticos que languidecen en las mazmorras y millones de inconformes, para salir de esta dictadura. Confiamos en ustedes. Creímos que ustedes, un pequeño grupo que se improvisó en la rebelión del 2018, iba a ir sumando y sumando, sin más cálculo que la libertad de Nicaragua.

Autoexamen

A menos que ustedes sepan algo que la mayoría no sabemos, la decisión de la Alianza Cívica de salirse de la Coalición Nacional, de la que ustedes mismos fueron impulsores, parece ir en dirección contraria al esfuerzo que Nicaragua exige para terminar con la dictadura. Una forma sencilla de saber hacia dónde camina cualquier acción que un grupo político tome se responde, a mi criterio, con estas dos preguntas: ¿Lo que está haciendo beneficia o perjudica a la dictadura? ¿La acción que está tomando es motivo de celebración o de preocupación en El Carmen? ¿Qué creen ustedes? ¿Su salida molestó o alegró a Ortega?

Sumar restando

En primer grado de primaria nos enseñaron que, si a un conjunto de naranjas se le quita una, esa operación es una resta, nunca puede ser una suma. Y no es con comunicados llenos de florituras que esta realidad matemática va a cambiar. Decir que se separan para “el reimpulso de la unidad, de una unidad amplia e incluyente, donde estemos todos” es igual, en su contradicción, a lo que dice Rosario Murillo cuando a la violencia le llama “paz” y al odio “amor”. Insultan nuestra inteligencia.

2006

Quien sí parece que puso atención a las clases de matemáticas en primaria es Daniel Ortega. Divide y vencerás, habrá pensado mojando la punta de lápiz de grafito en su boca. ¿Se acuerdan de 2006? El fallecido candidato liberal José Rizo decía que el PLC vencería sin duda a Ortega porque “era marca registrada” y Eduardo Montealegre, decía que la ALN era la juventud y “el ratoncito iba a vencer a la culebra (FSLN)”. Ambos reclamaban ser “la oposición verdadera”. El resto es historia conocida: Daniel Ortega los derrotó con mayores garantías electorales que las que hay ahora, y con la menor votación a su favor registrada en las últimas cuatro elecciones.

Pleitos

No quiero ver otra vez la misma película. Temo que, a como van las cosas, lleguemos a noviembre del 2021, peleándose entre ustedes por definir quién es la oposición verdadera, pirateándose miembros unos a otros, atacándose, descalificándose, mutuamente en los medios de comunicación, y nos pase como en aquel video donde dos venados están tan absortos en su lucha el uno contra el otro por celos de machos, que ni cuenta se dieron del león que llegó a comérselos.

Leyes

Esta es la carta de un ciudadano preocupado. Los que ustedes hagan nos perjudicará o nos beneficiará según la dirección que tome. Voy a poner un ejemplo. Estas últimas leyes no tendrían que darnos miedo pues deberían ser derogadas. Son leyes inconstitucionales, represivas, que buscan establecer una sociedad donde sus ciudadanos estén controlados y vigilados por el Estado. Su derogación ya debería estar entre las condiciones para que pueda haber un proceso electoral con alguna garantía de libertad. Pero, así, peleándose entre ustedes, no solo quedan imposibilitados de golpear la mesa para exigir condiciones justas, porque uno presiente que otra vez se conformarán con lo que les den, sino que esas leyes podrían seguir haciéndonos daño con Daniel Ortega al frente, porque no hubo oposición que supiera estar a la altura de las circunstancias en este momento histórico.

Unidad

No soy político ni me identifico con ninguna sigla o partido. La verdad, me importa un comino el nombre que tenga la agrupación. Solo quiero, y otra vez creo es el deseo de miles más, verlos uniéndose y no separándose. Soy un ciudadano que cree que aún es posible vivir en libertad y democracia en Nicaragua. Creo que la dictadura está acorralada por sus propias circunstancias, y no porque haya ahora mismo una oposición inteligente que le cierre los espacios, le quite el aire y prepare el golpe final, que debería estar llegando en el 2021, sea por elecciones libres si se somete a ellas, o sea por desconocimiento si las evita. Pero, para cualquiera de estos escenarios se necesita una oposición unida. Eso lo sabe un niño de preescolar. Lo saben ustedes. Si pecan, es sobre advertido.

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