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Frente a una Serie Mundial, ¿qué le parece una rotación de abridores formada con figuras como Justin Verlander, Clayton Kershaw y Kevin Brown, más Carl Erskine y Roger Craig como complementos?
Erskine fue un ganador de 122 juegos en su carrera con los Dodgers. Incluso en 1953 logró 20 triunfos. Craig fue menos afortunado (74-98 y 3.83) aunque sus equipos ganaron tres veces el clásico de octubre.
Y claro, Verlander y Kershaw van para el Salón de la Fama. Eso es seguro. Brown, en tanto, fue un consistente y ultra competitivo tirador que atrapó 211 triunfos y fue a seis Juegos de Estrellas.
Sin embargo, darles la pelota a cualquiera de ellos en una Serie Mundial nunca fue buena idea. Incluso a Kershaw con todo y su gran trabajo ante Tampa el martes, cuando ganó el partido 8-3.
Estos señores: Verlander, Kershaw, Brown, Erskine y Craig son los cinco pítcheres menos efectivos en Series Mundiales entre los que han lanzado al menos 25 innings en clásicos de octubre.
Verlander tiene 0-6 y 5.68 en Series Mundiales. No ganó en Detroit y no ha ganado en Houston. En cambio, en Serie Divisionales tiene 8-1 y 2.52, pero en la etapa cumbre de la campaña se derrite.
Brown acumuló 0-3 y 6.04 en dos Series Mundiales. En 1992 ganó 21 juegos, dos veces fue líder en efectividad en la Liga Nacional, pero incluso, cuando los Marlins ganaron el título en 1997, él tuvo 0-2 y 8.18. Fue un riesgo darle la bola.
Erskine cerró con marca de 2-2 y 5.83 en Series Mundiales. Este señor, ahora de 93 años, tuvo un balance de 122-78 y 4.00 con campañas de 20 y 18 triunfos, pero en octubre es claro que se aflojaba con los Dodgers.
Craig fue un discreto lanzador que tuvo mayor fama como instructor o mánager, pero su fragilidad se hacía peor en Series Mundiales, en las que tuvo 2-2 y 6.49, pero atrapó tres campeonatos con los Dodgers y Cardenales.
Kershaw reparó un poco su mala reputación, pero con todo y el triunfo del martes, su récord es 2-2 y 4.68 en los clásicos de octubre. Aún tiene la oportunidad de brillar y sacudirse la mala fama.
El cerrador de este grupo de lanzadores tendría que ser el coreano Byung-Hyun Kim, quien echó a perder dos juegos en el 2001 con Arizona ante los Yanquis y cerró ese clásico con 0-1 y 13.50, aunque los Diamondbacks se llevaron el título.
Es curioso pero grandes lanzadores fallan en el intento de trasladar el brillo de la temporada regular a los playoffs y más aún a la Serie Mundial, el escenario por excelencia en el beisbol.
Y pasa en en todos las épocas, por ejemplo, en 1945, el zurdo Hal Newhouser de Detroit, había cerrado la temporada con 25-9 y 1.81 más 212 ponches para la Triple Corona y el premio de Jugador Más Valioso.
Y cuando inició la Serie Mundial contra los Cachorros, admitió ocho hits y siete carreras en 2.2 innings antes de explotar. Por fortuna regresó fiero y ganó los partidos cinco y siete para su club, pero sus cifras fueron 2-1 y 6.10.
En 1912, Smokey Joe Wood de Boston, había cerrado el año con 34-5 y 1.91, pero ante los Gigantes en la Serie Mundial solo aguantó un inning y toleró siete hits y seis carreras, pero ripostó y ganó tres juegos en el resto del clásico para concluir con 3-1 y 4.50.
En su segunda temporada en las Grandes Ligas, Andy Pettitte, de 24 años, había terminado con 21-8 y 3.87 con los Yanquis, pero en la Serie Mundial de 1996, los Bravos le fabricaron siete carreras con seis hits en 2.1 innings en una paliza 12-1.
Y así hay muchos casos de lanzadores que se derriten cuando los reflectores de octubre apuntan con más intensidad.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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