El Banco Central de Nicaragua (BCN) admitió en el informe del Anuario de Estadísticas Macroeconómicas 2019, el cual publicó el viernes pasado con al menos cinco meses de retraso, que hay un crecimiento del empleo informal en el país.
En ese informe, el BCN acuñó el término “cambio de momento”, el cual dijo está asociado “a un aumento del subempleo”, o sea de la informalidad, y a una posibilidad de que una parte de la población económicamente activa se haya desesperanzado de buscar trabajo, mientras mejora la situación económica.
“El porcentaje de subempleo, definido como la cantidad de personas que laboran a tiempo parcial o menos de lo establecido por la ley con respecto a la población ocupada, se ha incrementado en los últimos dos años. En el año 2019 esta variable se incrementó en 1.8 puntos porcentuales con respecto al año anterior, reflejando además una aceleración”, afirmó el informe.
Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Alianza Cívica, explicó que el subempleo refleja el impacto de las pérdidas de empleos formales del país.
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“Por ejemplo, si vos perdés tu trabajo y te ponés a vender unos libros en la acera de tu casa, esa es una forma de subempleo. Genera recursos, pero ya sabemos que perdiste tu empleo y estás tratando de sobrevivir”, ejemplificó Chamorro.
Recientemente, el economista y catedrático universitario, Luis Murillo, refirió que el empleo por el que está apostando el Gobierno es propio de una economía de sobrevivencia. “No es un empleo permanente con una política laboral formal”, dijo.
Pero el informe oficial celebra que ese incremento en la informalidad ayuda a reducir la tasa de desempleo.
“Esto significa que las mejoras marginales en la tasa de desempleo provienen de una mayor cantidad de personas que han hecho una transición al subempleo”, admite.
El sancionado ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, dijo recientemente en una reunión del llamado Sistema de Producción, Consumo y Comercio que la economía del país se está recuperando y a la vez el empleo. Mientras tanto la vicepresidenta designada y esposa del dictador Daniel Ortega, Rosario Murillo, expresó en una de sus alocuciones recientes que se han creado más de 6,000 “nuevos emprendimientos” y que estos han generado más de 40,000 nuevos empleos en 2020.
Más en el área urbana
El incremento del subempleo, de acuerdo con el Banco Central, se observa con mayor intensidad en el sector urbano que en el rural, aunque en los dos casos se dio un incremento en el 2019.
“En el sector urbano la tendencia anual del porcentaje de subempleo se ha incrementado en 2.3 puntos porcentuales con respecto a 2018, consistente con un aumento promedio de 0.6 puntos porcentuales por trimestre en el año”, aseveró.
Por otro lado, indicó que el “subempleo masculino” registró un alza de 3.5 puntos porcentuales en el área urbana.
“En otras palabras, el subempleo que también se relaciona con el sector informal, ha sido un elemento amortiguador del desempleo formal”, insistió la entidad.
De acuerdo con las estadísticas del Mercado Laboral, del BCN, desde el inicio de la crisis sociopolítica en el país, en abril de 2018, a agosto de este año, se perdieron 201 mil empleos formales. Es decir, que esa cantidad de trabajadores salió de la lista del seguro social.
¿Precaución o empujados al desempleo?
El jueves pasado, el presidente del Banco Central, Ovidio Reyes, manifestó al presentar un informe sobre el estado de la economía que en el primer trimestre de 2020 la tasa de desempleo abierto disminuyó interanualmente y se ubicó en 4.8 por ciento. Sin embargo, dijo que debido a la pandemia ese indicador pasó a 5.4 por ciento en el segundo trimestre. El desempleo abierto abarca tanto el empleo formal, como el subempleo.
Reyes también aseveró que la tasa global de participación laboral pasó de 71 por ciento en el primer trimestre a 66.5 por ciento en el segundo trimestre, es decir que bajó casi 4 puntos porcentuales.
Pero el funcionario orteguista, no adjudicó esa baja a la crisis sociopolítica, sino argumentó que la caída en la participación laboral “podría estar asociada a la decisión de una parte de la población económicamente activa de no buscar trabajo, tanto por motivos precautorios sanitarios, como por las perspectivas menos alentadoras de encontrar empleo por la reducción de la actividad económica”.
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En el informe del Anuario Estadístico se hace la misma explicación, de la siguiente manera: “por la fluctuación negativa del PIB en el último par de años (los que coinciden con la crisis sociopolítica), “los trabajadores activos pueden dejar de ofrecer sus servicios a la espera de mejora de la actividad económica”.
“El tiempo que esto pueda durar dependerá de las expectativas de los trabajadores sobre la recuperación de la economía, así como de la probabilidad que asignan a encontrar un empleo”, señala.
Hace menos de un mes, el presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham) y expresidente del Banco Central, Mario Arana, dijo a LA PRENSA que encuestas publicadas por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) “nos dicen hoy que más de 50 por ciento de los encuestados están preocupados de que vayan a perder sus trabajos, y con la continua crisis política que no se preocupan (el régimen) por resolver, sino todo lo contrario, lo único que vemos es un deterioro económico adicional para este año”.
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