El Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) colocó el puente provisional o tipo Bailey sobre el río Cuisalá, en el kilómetro 121 de la carretera Managua-Juigalpa, sin considerar un aspecto elemental: el NAME, que es el nivel de agua máximo extraordinario o altura del caudal en eventos críticos. Al pasarlo por alto, la tarde y noche de este lunes estuvo cortada la circulación vehicular porque tras el aguacero la corriente aumentó el nivel del río al punto que lo tapó y amenazó con arrancar la estructura.
De acuerdo con un ingeniero civil, con especialidad en vialidad que fue consultado por LA PRENSA, esta anegación podría repetirse porque octubre es el mes que más llueve y con más intensidad. También reconoció que de no aplicarse una corrección, que consistirá en levantar las aproximaciones o aproches «es probable que el puente ceda». Por eso «lo mejor y definitivo sería subir la altura del puente».
El ingeniero, especialista en estructuras colgantes y quien solicitó anonimato, enumeró tres especialidades que deben intervenir antes de fijarse un puente en cualquier lugar y que a su juicio estuvieron ausentes en el puente temporal que fue colocado el viernes 9 de octubre sobre el río Cuisalá.
El primero es el apoyo de un ingeniero hidráulico para indicar con base en los registros históricos el NAME o nivel de agua máximo extraordinario; luego el ingeniero geotécnico que brinda recomendaciones sobre los apoyos que transmitirá la carga del puente y el tráfico al suelo, y por último pero no menos importante, está el ingeniero estructural, que define la estructura como tal.
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El puente Cuisalá se desplomó el viernes 9 de octubre luego que una pipa chocó contra su estructura. De inmediato el titular del MTI, general en retiro Oscar Mojica Obregón, se trasladó al lugar del accidente y anunció la instalación del puente tipo Bailey. En sus declaraciones a los medios oficialistas resaltó la respuesta rápida, pero no habló si la instalación del provisional tuvo consideraciones técnicas.

Los tipo Bailey
Los puentes tipo Bailey primeramente fueron de uso militar, lo que destaca sus características de que se arman y desarman, pero conforme ha transcurrido el tiempo han pasado a ser utilizados por las instituciones públicas encargadas de atender la red vial nacional. Ante el repentino colapso de alguna estructura, mientras se construye su reemplazo definitivo, se coloca el temporal o tipo Bailey.
Este tipo de puentes portátiles fueron útiles en Nicaragua tras el paso del huracán Mitch en 1998 y que por falta de recursos para invertir en los definitivos su uso se prolongó por más de una década. El último que quedaba era el del Paso Real, ubicado entre los municipios de Muy Muy y Matiguás. Este dejó de utilizarse hasta 2016, cuando se terminó de construir el nuevo Paso Real con apoyo del Gobierno de Japón.
