Jeremy López sabe que para ser futbolista profesional debe superar muchos obstáculos. Todos los días se sacrifica para seguir creciendo porque su meta es clara: alcanzar un contrato con el Managua FC para ayudar económicamente a su papá (Orlando López), su ejemplo e inspiración, quien es el utilero del equipo y taxista.
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«No somos una familia con dinero ni bajos recursos pero necesitamos cosas en la casa. Sé que con disciplina puedo sacar adelante mi familia y ayudarle a mi papá. Muchos dicen que el futbol no da de comer a nadie, pero con trabajo puedo llegar a ser grandes cosas», señala el volante de 18 años, quien dijo que contar con su curso el quinto año en un colegio de Villa Libertad.

Jeremy es uno de los juveniles con mayores proyecciones del Managua FC. El volante es titular indiscutible en la Sub-20 y empieza a llamar la atención de los técnicos del primer equipo, quienes poco a poco lo van desarrollando para que sea su jugador revulsivo a corto plazo.
El atacante se caracteriza por su cambio de ritmo y atrevimiento en el mano a mano, pero tendrá que trabajar el doble y aprovechar las oportunidades para saltar el primer equipo. En su posición los Leones Azules cuenta con jugadores nacionales consolidados, algunos seleccionados y extranjeros. «Sé que no será fácil», dice.
La presencia de su papá motiva a Jeremy en cada partido. «Para mí no es presión que tener ahí en cada juego, al contrario, me ayuda mucho. Cuando no estoy haciendo bien las cosas me levanta el ánima y no permite que caiga animicamente», señala el joven ataque que sueña algún día llegar a la Selección y jugar el extranjero.
Orlando, quien siempre ha sido taxista, metió a Jeremy al futbol desde los nueve años. Poco a poco se fue destacando y a los 15 años lo reclutó el Managua FC donde siempre ha lo acompañado los entrenamientos y partidos. Fue así que un día le ofrecieron trabajar como utilero en el equipo y aceptó sin dudarlo, cuenta Orlando, quien algún día espera verlo consolidado.