A Jonathan Loáisiga parece atraerle el riesgo. Quizá también le apetece el drama y ahí en Nueva York, hay que estar preparado para emociones fuertes en todo instante.
Eso es lo que se desprende de sus declaraciones sobre el rol que le gustaría realizar en la temporada venidera en las Grandes Ligas: prefiere ser un relevista que un abridor.
Loáisiga está claro que los Yanquis podrían emplearlo en ambos roles porque ya ha mostrado el talento, el porte y la fluidez para trabajar en donde más lo necesiten.
Además, el nica dejó establecido que se sentirá cómodo en el papel que se le asigne, de modo que no hay confusión alguna en ese sentido. Trabajará donde lo necesiten.
Sin embargo, es llamativo escucharle que le gusta más relevar que abrir. Son faenas distintas, enfoques diferentes y el acondicionamiento físico varía de un rol a otro.
Los Yanquis aún no han tomado una decisión radical sobre su uso porque tiene el repertorio para iniciar: recta dura, curva magnífica, cambio que mejora día a día y habilidad para dosificarse.
Pero también tiene temple, serenidad, valor y desde luego, la potencia para relevar. Quizá en medio de esa atmósfera, revestida por la presión, se siente más cómodo.
Ahora, las cifras en ambos roles son muy similares. Como abridor tiene 2-2- y 4.50 en 30 innings, en los que poncha a 35, para un average de 10.5 cada nueve episodios.
Como relevista tiene 2-0 y 5.13 en 26.1 entradas, con 35 ponches, para un promedio de 12 “fusilados” cada nueve innings. Incluso el whip: 1.50 abriendo y 1.51 relevando.
Hay quienes visualizan a Loáisiga en una labor similar a la que realizó el panameño Ramiro Mendoza, quien abría y relevaba indistintamente en los Yanquis y tuvo bastante éxito.
Otros en cambio, anticipan que podría ser un gran relevista, dada su velocidad y templanza y que en trayectos cortos sería más duradero a través de su carrera en el beisbol.
El propio Mariano Rivera fue un abridor luego transformado en relevista. Más recientemente Chad Green sufrió también esa misma metamorfosis ahí en los Yanquis.
Lo esencial para Loáisiga sigue siendo su salud. Si está saludable, el rol en que trabaje podría ser secundario. Tiene talento para brillar en el papel que sea. Ahora solo hace falta demostrarlo.
En la venidera campaña hay muchas expectativas sobre el nica y él ha demostrado que está listo para cuando llegue su turno, no importa si al inicio, en medio o al final de los partidos.
Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR