Surcos de esperanza

Las primeras lluvias de mayo ablandan la tierra y el arado rompe la tierra abriendo surcos de esperanza, la semilla cae en medio con vocación de resurrección de una nueva cosecha que llena de esperanza y de ilusión.

Ante las crisis hay dos opciones: enfrentarlas o ignorarlas. Enfrentarlas es un comportamiento normal para personas, empresas, instituciones, y gobiernos responsables. Ignorarla es un comportamiento atípico que con frecuencia trae consecuencias adversas. La crisis del coronavirus y sus efectos son graves y hay que enfrentarlos. Hay que proteger las vidas de las personas, informando a la población por todos los medios de difusión posible de este virus y cómo evitar su contagio y que hacer en caso de contagio.

La sociedad civil, la Iglesia católica y el sector privado han hecho un encomiable esfuerzo por advertir a la sociedad sobre este mortal virus, como prevenirlo, identificarlo y tratarlo en caso de contagio. Desafortunadamente el Gobierno la ha ignorado y desafiado, su comportamiento es atípico, imprudente y ha sido señalado internamente y en foros internacionales. Debe corregirlo de inmediato. La verdad es que este comportamiento ha sido similar al de personas que ante una crisis se paralizan, quedan impávidas, actúan incoherente y erráticamente.

Entretanto hay que enfrentar la crisis y presionar, señalar y finalmente persuadir al Gobierno la urgente necesidad de que modifique su comportamiento. Para que implemente políticas que protejan y defiendan a la población que están obligados a servir y defender.

Hay varias formas de hacerlo. Lo primordial es defender la vida de la población y aquí tiene que informar con transparencia la situación actual de la difusión viral y reforzar los centros de servicio público, al igual que apoyar y facilitar las actividades que realiza la sociedad civil, la Iglesia y el empresariado, en vez de entorpecerla o impedirla Seguidamente hay que aliviar la presión financiera derivada de la pandemia que sufre la población. Muchos gobiernos han dado el ejemplo tomando acciones como la postergación del pago de servicios básicos como rentas, energía, agua y cargas fiscales, y otros. Finalmente hay que defender las fuentes de producción y creación de bienes y servicio, los creadores de riqueza, empleo e ingresos. Muchas pequeñas, medianas y grandes empresas conservarían el empleo y el ingreso de los trabajadores, y competirían mejor en los mercados con una reducción de cargas fiscales y precios de insumos para la producción.

Por ejemplo, ante el desplome de los precios del petróleo se abre una ventana de oportunidad; le corresponde al gobierno aprovecharla y aplicar ese desplome para aliviar los costos del transporte y la energía. Eso beneficiaría enormemente a la población.

Es momento de enfrentar la crisis, hay que actuar ya y no confrontar sino comprender, todos juntos como corresponde a una sociedad en peligro, y que los surcos de esperanza se conviertan en fuentes de abundancia, solo así podremos salir exitosos de esta crisis que vivimos.

El autor es Economista.

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