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La dramática pérdida de remesas que pronostica Funides y que puede trastocar hasta las pensiones y la planilla del Estado

"Esto implica que muchas familias nicaragüenses, especialmente las de menores recursos, podrían caer en situación de pobreza dado el impacto externo que tiene el Covid-19 en los países de origen", advierte Funides. Economistas explican otras afectaciones graves

El país se encamina a una de las pérdidas de ingreso por remesas más grande desde comienzo de este siglo. Entre el 2000 y hasta el 2019, solo una vez los migrantes en el exterior enviaron menos dinero a sus familias en Nicaragua, pero esa vez la reducción fue de apenas 50 millones de dólares en el 2009, en plena recesión económica mundial, y las proyecciones actuales apuntan a que la caída esta vez puede llegar a ser seis veces mayor que en ese año.

Basada en los escenarios pandémicos actuales y especialmente con lo que ocurre en Estados Unidos, España y Costa Rica (principales fuentes de origen de los envíos al país),  la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) estima que este año las remesas caerán entre 5.1 por ciento (el más optimista) y 18 por ciento (el peor de los escenarios), lo que significará que los hogares dejen de recibir entre 84 y 297 millones de dólares para atender sus necesidades de consumo.

En el 2019, estimaciones preliminares, apuntaban a que la economía, que acumula dos años de recesión, se vio aliviada por un ingreso de 1,651 millones de dólares en remesas- tras experimentar un crecimiento de 10 por ciento, que  ha sido la tendencia de los últimos años.

De cumplirse los escenarios  que plantea Funides, ese saldo en remesas en 2019  descendería este año a entre 1,354 millones y 1,567 millones de dólares en el 2020, según evolucione la pandemia en las economías que acogen a la mayoría de migrantes nicaragüenses radicados en el exterior, así como evoluciones la dinámica del resto de la economía mundial.

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Más pobreza

«Esto implica que muchas familias nicaragüenses, especialmente las de menores recursos, podrían caer en situación de pobreza dado el impacto externo que tiene el Covid-19 en los países de origen. Esto refuerza la importancia de crear medidas que ayuden a mitigar el impacto económico de estos hogares», afirma Funides en un reporte diario sobre la evolución de los principales indicadores económicos mundiales que el sector privado ha comenzado a divulgar.

En Nicaragua las remesas han sido fundamentales en la lucha contra la pobreza, inclusive han tenido más incidencia que los propios programas estatales enfocados en la reducción del flagelo, según han concluido investigaciones independientes.

Las proyecciones de Funides  sobre el comportamiento de las remesas este año estarían en línea con el Banco Mundial (BM), que espera, que como consecuencia del confinamiento extremo en las economías desarrolladas, las envíos de los migrantes caigan en el mundo a un ritmo histórico del 20 por ciento.

“La caída proyectada, que será la más abrupta de la historia reciente, se debe en gran parte al desplome de los salarios y el empleo de los trabajadores migrantes, que suelen ser más vulnerables a la pérdida de puestos de trabajo y de salarios durante las crisis económicas de los países que los albergan”, dijo el BM, que prevé una reducción global de casi el 20 por ciento.

Y si bien la pérdida de remesas será generalizada en el mundo, en Nicaragua tendrá un mayor impacto, tomando en cuenta que los nicaragüenses ya han tenido que soportar dos años de destrucción de empleos y congelamiento de los salarios. Ahora perder ese ingreso desde el exterior empeorará la situación.

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Mayor golpe al consumo nacional

A nivel macroeconómico, una caída cercana a los 300 millones de dólares si bien no dañaría severamente la balanza de pago,  porque ese hueco sería compensado con menores obligaciones financieras en la factura petrolera e importaciones, sí tendrá un efecto a nivel de recaudación de impuestos,según explica un economista que prefiere no ser nombrado.

La caída de la recaudación se explicaría por el efecto en cascada que la reducción de ingresos de remesas tendrá en el consumo interno, ya golpeado por el desempleo, el congelamiento del salarios y  la disminución de la inversión privada.

En jaque hasta las pensiones

El daño en la recaudación, como consecuencia de menores remesas y otros factores que afectará el consumo interno, ocasionará que las finanzas del Gobierno se vean afectadas, debido a contracciones en las ventas. «Si usted combina todos los efectos, esperaríamos una caída fuerte de la economía», explica.

Según el economista, la caída de la recaudación de impuestos no solo pondrá en jaque la sostenibilidad del gasto público, incluida la planilla estatal, sino también hasta el pago de pensiones, tomando en cuenta que el Gobierno en los últimos dos años se ha visto obligado a hacer masivas transferencias al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) para que este siga cumpliendo con sus obligaciones con los pensionados.

Dichas transferencias al INSS, entidad que acumula siete años en crisis, provienen principalmente de los recursos tributarios que les pertenecen por ley a las alcaldías del país, pero que el Gobierno ha decidido desviar  hacia las finanzas del instituto para evitar que esta deje de pagar a los jubilados y otras obligaciones.

«Si se cae la recaudación entonces va a ser difícil seguir financiando el déficit del INSS. Mucha gente está optimista porque en el tercer o cuarto trimestre la economía mundial se va a recuperar, no estoy tan convencido, porque el virus no ha desaparecido. A través de las medidas de confinamiento efectivamente se ha logrado aplanar la curva, pero cuando se levanten las restricciones, la amenaza es que vuelva a resurgir el virus», explica el economista.

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Es probable el peor escenario en remesas

Y aunque el economista indica que dada la incertidumbre económica mundial, porque no sabe cuándo terminará la pandemia, es difícil hacer proyecciones en este momento, se inclina  para Nicaragua al escenario más pesimista que ya planteó el Banco Mundial en semanas recientes sobre el comportamiento de las remesas.

«El incremento del desempleo en los EE.UU. afecta siempre más que proporcionalmente a hispanos/latinos que a los blancos. Ya en marzo, cuando la mayor parte de los Estados no habían declarado confinamiento, el desempleo de los latinos aumentó desde mínimos de alrededor del 4 por ciento al 6 por ciento. Y en abril eso sencillamente se va a disparar. Me llamo la atención que en marzo se perdieron empleos en comercio minorista y construcción, sectores donde el empleo de los latinos es fuerte», explica.

Más de la mitad de las remesas que recibe Nicaragua provienen de Estados Unidos, donde se espera una tasa de desempleo histórica y la peor desde la Gran Depresión en 1929. De hecho,  el asesor económico de la Casa Blanca Kevin Hassett dijo ayer a medios de ese país, que «los próximos meses serán terribles» y que esperaban que el Producto Interno Bruto inclusive se desplomara un 30 por ciento.

«Una caída de las remesas de alrededor de 300 millones de dólares (en Nicaragua) o el 20 por ciento de las remesas el impacto sería fortísimo, porque tenga en cuenta que de todos los indicadores este es el único que se ha mantenido creciendo al diez por ciento, el único, y ahora si caen las remesas, cae más la inversión extranjera directa, si cae más turismo y además zona franca, que están enviando a la gente a sus casas, entonces el gasto de consumo se va a reducir más», afirma.

El economista Néstor Avendaño en un análisis en su blog  personal, cuestiona que hasta ahora el Banco Central de Nicaragua haya guardado «silencio frente a los posibles efectos de la violenta recesión económica mundial, muy distinta a las otras de la historia económica moderna, lo cual se puede ejemplificar con la destrucción repentina de 26.4 millones de puestos de trabajo en Estados Unidos, principal socio comercial del país, en el lapso de las últimas cinco semanas».

Solo la situación en Estados Unidos, precisa, » provocará un frenazo en la actividad económica de Nicaragua de este año, que antes de la aparición del Covid-19 era estimada por el BCN con una escuálida tasa de crecimiento de 0.5 por ciento».

Pero además Avendaño explica que la caída de las remesas ocasiona que a las autoridades se les vuelva más difícil el acceso al dólar por las estrepitosas caídas también en la inversión extranjera y el turismo externo, y también las sanciones financieras internacionales.

«No debemos olvidar que para que el país produzca más, necesita importar más bienes y servicios» y esos dólares se obtienen de las fuentes recién citadas, precisa.

Ortega no sacrificará sus intereses

Y aunque Funides abogó por buscar medidas de mitigación para ayudar a las familias vulnerables al impacto de la crisis mundial, lo cierto es que el economista, que pidió no ser citado, insistió en que el problema es que el Gobierno tiene un margen fiscal sumamente limitado que lo deja prácticamente con las manos atadas para crear programas de ayuda, porque de tomar acciones de ese tipo tendría que sacrificar el gasto que es de su interés y que lo mantiene en el poder.

«Cualquier medida que fuera adoptar implicaría distanciamiento social estricta, y eso significaría una fuerte caída de la economía y  una caída de los ingresos bestial. ¿Qué pasa si se caen los ingresos fiscales? Primero estaría en juego el sostenimiento de la planilla salarial estatal, después el sostenimiento de todos los gastos operativos registrados, después el financiamiento de la Policía y el Ejército. Si la caída de la recaudación es muy fuerte, sería un escenario muy complicado, por eso el Gobierno no puede adoptar ninguna medida», explica.

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