Aprendamos de Israel

Son muchas las lecciones que el pueblo de Israel puede dar a los nicaragüenses. Tras librarse del Faraón, los israelitas salieron en busca de la tierra que Dios les había prometido. Mas pasaron muchos años en el desierto antes de entrar en ella. Sus líderes y profetas les señalaron la causa y el remedio: se habían corrompido apartándose del buen camino. Debían arrepentirse pues de sus desvaríos para merecer entrar en posesión de la tierra prometida.

Esta relación, entre la maldad personal y la suerte del país, estuvo siempre viva en la conciencia de los profetas. Ellos advertían, a Israel, de las calamidades que les sobrevendrían como nación, si no cambiaban de conducta. Eran advertencias que siguen teniendo un mensaje universal, válido para todos los pueblos de todos los tiempos: sus fortunas, tanto buenas como malas, dependen en gran medida del comportamiento de sus habitantes. Un pueblo vicioso, de hombres y mujeres egoístas y amorales o sin reglas, tendrá seguramente una existencia sórdida y triste. Otro, por el contrario, virtuoso, de habitantes generosos, respetuosos de la moral y el derecho, fraguará una sociedad mucho más llevadera y feliz.

En realidad, existe una relación íntima, aunque muchas veces ignorada, entre la calidad de los habitantes y la de sus gobiernos; un pueblo de hampones difícilmente tendrá un gobierno honrado, mientras que un pueblo de virtuosos difícilmente carecerá de él. Lo que dice el Salmo Uno: “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni sigue el camino de los pecadores” vale para las naciones: “Dichosas aquellas que no siguen el consejo de los malvados ni van por el camino de los pecadores… serán como árboles plantados a la orilla de un río, que dan su fruto a su tiempo y jamás se marchitan sus hojas…”

Los profetas reflejaban continuamente esta conexión entre el pecado personal y la justicia global. Isaías (58) exclamaba: “Grita a pleno pulmón… denuncia a mi pueblo sus delitos… consultan mi oráculo a diario… como si fuera un pueblo que practica la justicia y no descuida el mandato de su Dios… (pero) ayunáis para pleitos y litigios y herís con furibundos puñetazos”. Luego llamaba al arrepentimiento: “Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas… partir tu pan con el hambriento… no desentenderte de los tuyos”. El profeta terminaba entonces señalando las consecuencias: “Entonces surgirá tu luz como la aurora… ante ti marchará la justicia”.

Igual habló Moisés a Israel: “Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Pues yo te mando hoy amar al Señor, tu Dios, seguir sus caminos, observar sus preceptos, mandatos y decretos, y así vivirás y crecerás y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para poseerla”.

Esta época de Cuaresma, en que la Iglesia católica hace un llamado a la conversión, es oportuna para que, como pueblo, reflexionemos sobre aquellas conductas nuestras que directa o indirectamente, contribuyen, o han contribuido, al mal social que nos oprime; para que nos preguntemos si no serán nuestras recurrentes calamidades políticas, reflejo de nuestras fallas personales.

Yo, que demando de mis gobernantes justicia, honradez y veracidad. ¿He sido justo en mis relaciones con los demás? ¿He llevado bienestar y paz a mi hogar, o por el contrario pleitos y abandonos? ¿He tolerado, o participado, en actos de corrupción? ¿Miento? ¿Cumplo mis obligaciones?

Existe también un deber moral de participar en política, entendida esta como búsqueda del bien común. Podríamos preguntarnos, como ciudadanos, si hemos sido cómplices de la opresión por omisión; por la comodidad de no hacer nada. ¿Me he limitado a quejarme sin mover un dedo para cambiar las cosas? Creyentes o no creyentes pueden aprovechar esta temporada para revisar aquellas áreas de sus vidas, públicas y privadas, donde Dios o la Patria están exigiendo una vida más coherente con los principios que quisiéramos que rijan el país. En la medida que lo hagamos se abrirán a Nicaragua las puertas de la tierra prometida.

El autor lo es del libro Buscando la Tierra Prometida; Historia de Nicaragua 1492-2019.

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