Partidarios de Abelardo de la Espreiella celebran su triunfo. VANEXA ROMERO/AFP

Partidarios de Abelardo de la Espreiella celebran su triunfo. VANEXA ROMERO/AFP

La derecha avanza en América Latina

Los expertos ven pocas pruebas de un cambio ideológico estructural; perciben en cambio un terreno de juego favorable para los 'outsiders', candidatos ajenos al sistema político tradicional. ANÁLISIS DE AFP

La nueva ola de líderes populistas de derecha sigue barriendo América Latina y sumó otra victoria en Colombia con la elección de Abelardo de la Espriella. ¿A qué se debe esta tendencia? ¿Será duradera?

Con las grandes excepciones de Brasil y México, es difícil encontrar un palacio presidencial en la región que no esté ocupado por un carismático derechista de discurso duro.

La derecha ha ganado elecciones desde Argentina hasta Honduras. Pero expertos ven pocas pruebas de un cambio ideológico estructural; perciben en cambio un terreno de juego favorable para los ‘outsiders’, candidatos ajenos al sistema político tradicional.

El presidente electo colombiano, del movimiento Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella, se dirige a sus seguidores tras un cristal blindado en Barranquilla. Juan BARRETO / AFP

¿Qué es común en los vencedores?

Lo que une a los vencedores, según la especialista en ultraderechas Lisa Zanotti, es su capacidad para canalizar el resentimiento, construir una fuerte marca personal y forjar alianzas.

Nayib Bukele, presidente de El Salvador que ha encarcelado a casi el 2 por ciento de la población, puede haber servido de modelo. 

Ofreciendo soluciones aparentemente simples al delito, al estancamiento económico y a una élite política desacreditada, goza de una popularidad astronómica en su país y suele encabezar las encuestas en la región.

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El colombiano De la Espriella ha declarado su admiración tanto por el presidente salvadoreño Nayib Bukele (I) como por el presidente de EE. UU., Donald Trump (D). AFP

Su modelo ha sido replicado ampliamente, incluso por De la Espriella. También siempre impecablemente peinado, el colombiano ha sido apodado en broma el «Bukele de Temu» por algunos comentaristas de su país.

Según Zanotti, investigadora del Instituto de Democracia de la Central European University en Budapest, los sistemas presidenciales de América Latina pueden facilitar esta tendencia.

«Las elecciones presidenciales permiten a los emprendedores políticos saltarse los partidos débiles o desacreditados y establecer una relación directa con los votantes», dijo. 

La receta ganadora

«En la década de los 2000 vimos gobiernos de la ‘marea rosa’ en América Latina» con varios triunfos de la izquierda, dijo Anthony Pereira, de la estadounidense Universidad de Tulane, quien ve al populismo latinoamericano como una tradición en transformación.

La izquierda triunfó mediante programas de subsidios, aumentos salariales, formalización del empleo y ampliación del acceso al crédito y a la educación. Esto durante un ‘boom’ de las materias primas de exportación.

«El número de personas que vivían en la pobreza disminuyó», dijo Pereira. 

Luego, con el desplome de los precios de las materias primas, «el optimismo de la década de 2010 se convirtió en decepción».

Paralelamente, «el crimen organizado se fortaleció y llegó a controlar barrios enteros, hasta prisiones. Los votantes empezaron a responder con más entusiasmo a los políticos que afirmaban ser antisistema».

De la Espriella apeló a la clase media

De la Espriella no solo apeló a los votantes antiizquierda, también a una clase media en auge frustrada por la inseguridad, un asunto central en todas las elecciones recientes en Latinoamérica.

Mientras la izquierda tiene dificultades para formular una respuesta, la derecha promete soluciones rápidas, como bombardeos o megacárceles.

En el mundo aún se suele asociar el crimen organizado con despiadados cárteles de cocaína y capos temerarios como Pablo Escobar. 

Pero en realidades como las de Ecuador Brasil, aunque violentos, estos grupos se convirtieron en conglomerados multimillonarios.

Migrantes venezolanos deportados desde EE. UU. a El Salvador. El Cecot de Bukele inspira a políticos de derecha en Latinoamérica y en otros continentes, ya que las políticas de mano dura son populares.

El crimen organizado en la vida cotidiana de la gente

En lugar de limitarse a enviar cocaína a Estados Unidos, ahora se insertan en la vida cotidiana de los latinoamericanos: extorsionan a los conductores de autobuses en Perú o se apoderan de minas de oro en las selvas venezolanas.

«Demasiada extorsión. Los negocios están cerrando. Le gente no puede vender», dice Sandra Gutiérrez, una votante de 60 años en Barranquilla, bastión de De la Espriella.

Según la última encuesta Latinobarómetro, el 75% de latinoamericanos encuestados en una docena de países dijo que la delincuencia había aumentado el último año.

Y un tercio dijo que ellos o sus familiares se vieron afectados directamente por el crimen en ese periodo.

El Tío Sam busca líderes afines

Los gobiernos de derecha en Estados Unidos, Rusia, Israel y Europa también se han esforzado por exportar su modelo o buscar líderes en América Latina que compartan su visión.

Donald Trump buscó abiertamente inclinar la balanza en varias votaciones de la región. 

Amenazó a Colombia con retirar miles de millones de dólares en ayuda militar si ganaba el senador Iván Cepeda, aliado del presidente Gustavo Petro, a quien Trump considera un «marxista radical».

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El resultado: aumentaron los índices de aprobación de Petro. En las elecciones del domingo, su candidato obtuvo 1.5 millones de votos más que los que consiguió él mismo hace cuatro años.

El líder izquierdista de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, creció en las encuestas cuando Trump amenazó con sanciones e intentó apoyar a su probable rival ultraderechista en las elecciones de octubre.

Trump llamó a votar por el candidato conservador Nasry Asfura, hoy presidente de Honduras. Presidencia de Honduras / AFP

Del dicho a gobernar, mucho trecho

Ya en el poder, algunos líderes ven las dificultades de cumplir las expectativas.

Rodrigo Paz, de Bolivia, enfrentó protestas que provocaron una escasez generalizada. Daniel Noboa, de Ecuador, inicialmente redujo la tasa de homicidios, pero desde entonces volvió a alcanzar máximos históricos.

La popularidad de José Antonio Kast en Chile se desplomó en sus primeros 100 días. 

Analistas colombianos se preguntan si De la Espriella correrá una suerte similar.

Hizo «campaña en blanco y negro, agudizando las diferencias, mientras que se gobierna en escala de grises», dijo el investigador Juan Álvarez del Instituto Caro y Cuervo.  Cómo será su gobierno en la realidad… «todavía no sabemos», agregó.

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