Mientras el régimen de Daniel Ortega mantiene sin ejecutar gran parte del fondo destinado este año para la construcción y remodelación de casas maternas y otros, en Nicaragua la cifra de muertes maternas continúa creciendo. Hasta el 16 de agosto de este año, 24 embarazadas fallecieron, principalmente en las unidades de salud.
Según el informe de ejecución presupuestaria, en el primer semestre de los 328.8 millones de córdobas destinados para la construcción, rehabilitación, ampliación y reemplazo de centros y puestos de salud, casas maternas, hospitales primarios y dotación de equipos, apenas se había ejecutado el 4.1 por ciento.
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En paralelo a esa casi paralización de la inversión de estas unidades que son claves para prevenir las muertes maternas, en Nicaragua hasta el 16 de agosto 24 embarazadas habían fallecido por esa razón, lo que vendría a ser el 51 por ciento de todos los fallecimientos de este tipo registrados en el 2018, que fueron 47.
El mapa de mortalidad materna del primer semestre de 2019, publicado por el Ministerio de Salud (Minsa), refleja que hasta junio se contabilizaban 18 muertes maternas, en su mayoría mujeres con edades de entre 30 y 39 años, seguidas del segmento con edades de 20 a 29 años.
Las unidades de salud son el lugar donde mayormente ocurren las muertes maternas, siendo la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RACCS), Matagalpa, Jinotega y Boaco, los departamentos con mayores índices de fallecimiento de este tipo (dos en cada uno).
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En cuanto a las principales causas de muertes maternas, el Minsa admite que por hemorragia murieron diez mujeres, mientras que por las causas obstétricas indirectas (muertes a causa de una enfermedad existente desde antes del embarazo o de una enfermedad que evolucionó durante el mismo) fallecieron cuatro, con cifras cortadas al primer semestre, es decir, sin incluir seis más que ocurrieron luego de junio.
Cifras de muertes suben
Aunque las muertes maternas tienen una reducción del 33 por ciento respecto al primer semestre de 2018, cuando se contabilizaron 31, el boletín epidemiológico del Minsa número 30 señala que la cifra de muertos de este tipo se elevó a 21 hasta el 27 de julio.
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A esta estadística se le suma las tres muertes maternas que reportó Rosario Murillo, vicepresidente designada, en lo que va del mes de agosto, dos de ellas ocurridas el 13 y 14 de agosto en Bocay, Jinotega y Kukra Hill (RACCS).
Murillo se mostró “angustiada” por las dos muertes seguidas e hizo un llamado a las mujeres embarazadas a visitar las casas maternas, un brazo extendido del sistema de salud, para tener un parto en “condiciones más seguras”.
“Hay que ir a las casas maternas, tenemos casas maternas en todo el país, las hermanas que están a punto de dar a luz y que son de zonas remotas, a esperar para dar a luz en las condiciones más seguras posibles”, manifestó Murillo, sin mencionar los graves retrasos de inversión que sufre el país este año en esta área.
Cada vez menos fondos para casas maternas
De hecho, Dayra Valle, especialista en transparencia y contrataciones, explica que las casas maternas, que forman parte del sector salud, también se han visto fuertemente afectadas por la crisis que atraviesa el país, puesto que funcionan mayormente por donaciones y préstamos que recibe el régimen de Daniel Ortega.
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Nicaragua ha necesitado de donaciones y préstamos para desarrollar sus proyectos a nivel nacional, pero la represión que mantiene el dictador Daniel Ortega en contra de los autoconvocados ha hecho que países cooperantes reduzcan o congelen su apoyo.
“Las casas maternas habían estado financiadas en gran medida por donantes internacionales. Producto de toda esta situación que se ha generado, esto ha traído como consecuencia que algunos convenios o acuerdos de cooperación se paralizaran y muchos de esos desembolsos no se dieron, lo cual perjudica a temas altamente sensibles, casa materna era uno de ellos”, explicó.
Además, Valle señala que dentro de las prioridades del gasto público, este tipo de inversión no ha sido prioridad en momentos de crisis.
“Han ido priorizando otras cosas, sabemos que hay un componente altamente de decisiones políticas clientelares que no necesariamente benefician a programas sumamente sensibles como este (casa materna). Decisiones clientelares y políticas no coinciden con decisiones que están basadas en derechos de la salud, especialmente de mujeres… desde luego que cercenás sus derechos fundamentales”, lamentó Valle.
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Para este año el Minsa tiene previsto construir solo una casa materna, que estará ubicada en Wiwilí, Nueva Segovia. Y pese a que la obra está planeada a terminarse en septiembre, solo llevan un avance físico del 13 por ciento, según el informe de ejecución presupuestaria.
Actualmente existen 179 casas maternas en 149 municipios del país. Para el próximo año se tiene previsto construir dos casas maternas más.
Últimas muertes maternas
Las dos últimas víctimas fatales registradas esta semana se deben a María Rizo García, de 37 años, originaria de Jinotega y quien falleció por trabajo de parto prematuro. A la víctima la atendieron en su casa y no se logró extraer la placenta. “Llegaron los médicos hasta la casa y ya estaba muy grave. El bebé prematuro también falleció al nacer, una niñita”, detalló Rosario Murillo.
La segunda víctima fue Ivette del Carmen Dávila López, quien vivía en la comunidad Las Maravillas, municipio de Kukra Hill. “Fue un parto atendido en la casa, se complicó. El bebé y la mamá fallecieron, desgraciadamente”, dijo Murillo.
“El tema presupuestario es sumamente importante para generar condiciones (en las casas maternas), si no hay recursos eso no va a hacer posible (y) las consecuencias de esto es que vamos a tener más mujeres en riesgos, porque la casa materna funciona en zonas alejadas donde algunas están por debajo de la línea de pobreza”, manifestó Dayra Valle, especialista en transparencia y contrataciones.