Yamileth Jarquín y Nely Navarrete Jarquín, madre y hermana, respectivamente, del joven bombero voluntario y paramédico Chester Navarrete Jarquín, denunciaron ante el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), su detención arbitraria, por segunda ocasión, por el hecho de haber atendido a los heridos durante la represión en Masaya.
Aunque este lunes fue presentado por la Policía Orteguista (PO), como delincuente, cargos que rechazan sus familiares, aún no es remitido a los tribunales.
«Mi hermano no es ningún delincuente, mi hermano su único delito fue atender a heridos, sin ver ningún color político», afirmó Navarrete Jarquín.
El abogado del Cenidh, Gonzalo Carrión, refirió que de forma contradictoria el segundo jefe de la DAJ, Farle Roa presentó a Navarrete como torturador, siendo que El Chipote es considerado el principal centro de tortura del país.
Carrión dijo que Navarrete fue presentado diez días después de su arresto por la Policía Orteguista sin que haya sido acusado ante un juez, por lo que se suma a los múltiples casos de arrestos arbitrarios.
Alegato de la Policía Orteguista
El lunes el segundo jefe de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), comisionado Farle Roa, lo presentó como «delincuente» y los cargos que le imputó fueron “secuestro, tortura, asaltos, lesiones, entorpecimiento de servicios públicos y tenencia ilegal de arma de fuego, en perjuicio del Estado y sociedad nicaragüense”.
Roa aseguró el lunes que Navarrete supuestamente participó junto a otras personas en el secuestro de Héctor Martin García Cerda y Eliseo Antonio Ramírez, quienes fueron torturados, y les robaron una motocicleta. El hecho atribuido por la Policía Orteguista (PO) a Navarrete ocurrió según Roa el 20 de mayo pasado.
El funcionario orteguista aseguró que cuentan con treinta declaraciones de testigos en las que basan su aseveración.
Sin embargo, la madre y hermana de Navarrete aseguran que el joven bombero goza del aprecio de la población de Masaya.
En septiembre pasado el mismo Navarrete relató a LA PRENSA que estuvo secuestrado durante dos días por la PO cuando lo pretendían incriminar que él había quemado a un policía en Masaya y acusado de ser quien torturaba a los policías.