La agencia de calificación Fitch Rating anunció que mantiene su calificación de B positiva a Nicaragua basado en la estabilidad macroeconómica, desempeño económico y gestión financiera pública prudente. No obstante indicó que la misma está limitada por «las grandes vulnerabilidades externas y las debilidades estructurales del soberano, incluyendo un bajo ingreso per cápita, un mercado de capitales doméstico poco profundo, indicadores sociales y de gobernabilidad».
Fitch señala que el «desempeño macroeconómico de Nicaragua es robusto y la inflación disminuida. La economía se ha expandido a una tasa media anual del 5.2 por ciento en los últimos cinco años», superior a la media de 3.5 por ciento que han experimentado las economías que están en la misma categoría del país.
«Los factores externos (la demanda de exportación de los Estados Unidos, los bajos precios internacionales del petróleo, los ingresos de inversión extranjera y el acceso a financiamiento externo) siguen siendo ampliamente favorables al crecimiento», señala.
Las proyecciones de Fitch apuntan a que el crecimiento económico entre 2017 y 2018 se sitúe en 4.5 por ciento en promedio, debido a reducción de inversión y estímulo de consumo que propiciaba la cooperación de Venezuela.
Deuda pública estable, pero amenazada
En su reporte Fith destaca el desempeño fiscal aunque indica que las finanzas públicas, particularmente la deuda, está amenazada debido a crecientes défictis en entidades como el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social.
«Fitch también espera que el déficit de las administraciones públicas aumente a 1.8 por ciento del PIB en 2017, frente al 1.6 por ciento del PIB en 2016, impulsado por un incremento en los gastos de infraestructura y el déficit operacional del INSS. El déficit operativo del fondo ha aumentado en los últimos años hasta el 0.4 por ciento del PIB en 2016 y actualmente es financiado con cargo a las reservas del régimen (estimado por el FMI a agotarse en 2019), limitando la presión inmediata sobre la trayectoria de la deuda», indica.
Fitch espera que se requieran reformas estructurales para equilibrar el fondo del INSS, las que se harían hasta en 2018, tras las elecciones municipales de noviembre 2017.