El gobierno de Daniel Ortega anuló la gratuidad de dos programas sociales de combate a la pobreza en año electoral, lo que según analistas políticos sólo puede ocurrir en Nicaragua, donde el partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) tiene asegurado los votos necesarios no le preocupa la inconformidad de los ciudadanos, dado el control que tiene en el poder electoral.
“El tema electoral para el Frente no es una preocupación, lo único que le importa es el control del Consejo Supremo Electoral y eso lo tiene asegurado”, dijo el opositor y exdiputado Eliseo Núñez Morales.
Programas no son gratis
La semana pasada, la titular del Ministerio de Economía Familiar, Cooperativa, Comunitaria y Asociativa (Mefcca), María Auxiliadora Chiong, confirmó que Hambre Cero, el programa insigne de combate a la pobreza del gobierno de Ortega, dejó de ser gratuito y ahora las familias deben asumir créditos de entre 10,000 y 60,000 córdobas para comprar las vacas, los cerdos y las gallinas que conforman el bono y además por ese financiamiento pagan cinco por ciento de interés anual.
Antes también se había conocido el cobro del plan techo, que implicaba la entrega gratuita de láminas de zinc a las familias de escasos recursos, pero ahora tienen que pagar 1,000 córdobas para tener acceso a éste.
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El politólogo José Antonio Peraza opinó que estos programas no podían seguir siendo gratuitos sin el aporte de la cooperación venezolana, que se ha venido reduciendo debido a la baja de los precios internacionales del petróleo y porque Venezuela se encuentra en crisis social, política y económica.
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En 2015 esta cooperación representó 309.4 millones de dólares, pero en 2016 ese flujo se redujo a 91.3 millones de dólares, 69.35 por ciento menos que en 2015, según el Informe de Cooperación Oficial Externa del Banco Central de Nicaragua. Aún así, Peraza valoró que estos programas nunca fueron efectivos para combatir la pobreza, sino para el clientelismo político. “Estos programas no han mostrado mucho éxito. Han resultado exitosos clientelarmente, en el sentido de unir afiliación política a ayuda, en eso sí hay claridad, pero en resolver los problemas del atraso y falta de oportunidad que tenemos en Nicaragua”, dijo.
Igual que Núñez, Peraza manifestó que “si aquí hubiese un proceso electoral competitivo, jamás hubieran suspendido esos programas en año electoral”, refiriéndose a las votaciones municipales de noviembre.