siglo XXI, corrupción, metamorfosis
Enrique Jiménez

Nica-Action

Un distinguido oftalmólogo me dijo: “Enrique, escribí algo sobre la Nica Act”.  Me quedé pensando: Nica Act, en español Acta Nica; Act en inglés Acta, también Acto. El acto es efecto de una acción.  ¡Interesante!

Creo que la Nica Act como efecto de una acción externa hacia Nicaragua, es reprochable. Sin embargo como resultado de una acción interna nuestra, una verdadera Nica-action, para atender nuestra propia salud de nación, es no solo legítima, sino laudable.

Una vez más, nuestra nación está enferma, nuestra sociedad camina en la sombra y sin brújula, otras voces ya están poniendo el “dedo en la llaga”. Un país amoral, poblado por indiferentes, no puede construir su futuro y el destino será una generación perdida. Aclaro sí, que esta generación perdida contrariamente a lo que se piensa, la componemos nicaragüenses adultos, padres y madres, abuelos, profesores y gobernantes, que nos marcharemos con la insatisfacción del deber incumplido, dejando una patria amorfa, desfamiliarizada, desmoralizada, desinstitucionalizada, desesperanzada.

¡Hay que salir de esta postración! … Hay que “arremangarse” la camisa, como decía el expresidente Bolaños.

Insisto en que el trabajo debe empezar desde la casa. Los padres dejando el tono airado y las malas palabras, disfrazando así una ineficiente autoridad. Mostrando respeto  hacia  los abuelos, le inculcan al hijo un auténtico sentido de orden y jerarquía, preparándolo para la disciplina, necesaria en los trabajos y en la futura educación de sus hijos. ¿Quién te ha dicho que esa tarea debe realizarla el colegio más caro?

Los colegios deben atraer al niño y al adolescente con una enseñanza humano-céntrica, despejándole el camino de falsos valores, como la práctica de insustentables días de asueto, amiguismo y preferencias políticas en la escogencia de docentes, financiándose o permitiendo el uso de centros de estudios para la realización de eventos que difunden y propician antivalores. La educación mixta, casualmente por su naturaleza, debe ser formadora de una profunda cultura (costumbres) varonil y femenina. Profesores y alumnos deben tener un trato moral y cortés hacia las profesoras y compañeras, el palillón de una escuela debe tener porte y aspecto marcial de un guerrero y no desplazarse con bailoteos  graciosos y propios en una jovencita. La existencia de “reinados” introduce  superficialidad al joven.

La culturización implica un proceso dinámico de ir y venir, de hacer y deshacer, de ensayar y confirmar.

La Iglesia tiene que aprovechar su cátedra que le es inherente, para formar a la sociedad con el ejemplo; en la puntualidad, la ponderación en el hablar y  manera de vivir… y así, sin olvidar su misión de evangelizar, los sacerdotes y pastores contribuirán a reeducarnos.

La empresa privada fuente de ingresos a trabajadores, gobierno y a sí misma, debe ser la interlocutora del pueblo en su gestión, con beneficios para todos; so pena de ser tildada de “ventajista”. Una nación pequeña es sensible, a cualquier tipo de venalidad que pretenda omitir su inteligencia.

El Gobierno  debe ser el gran arquitecto que remodela la nación. Dicen los entendidos que es más laborioso remodelar, que construir en “limpio”. Por lógica deduzco que si el comején afectó los cimientos, habrá que demoler. Si es necesario “desandar” lo andado, deben hacerlo los gobernantes;  el pueblo aprenderá de su sinceridad. “Ser sincero es ser potente”.

Desde el poder se debe reeducar y moralizar a la gente en el juego limpio, en la capacidad de resolver problemas a pesar de opiniones distintas; mediante el respeto a los demás. El que mantiene el poder, tiene más que nadie, la oportunidad de enseñar el verdadero sentido de autoridad. La autoridad genera docilidad a las orientaciones, el autoritarismo sometimiento, conseguido con fuerza y violencia. Vivimos una época sin precedentes, no porque el gobierno presente lo ostente, determinado partido o persona, sino porque los antivalores han penetrado su estructura y por consiguiente se le hace imposible regir con objetividad e imparcialidad.

Los aduladores son malos consejeros; es impostergable el “cara a cara”, el trabajo de nación, honesto y educado hará que Nicaragua además de progresar, se dignifique. No hay país que no quiera tener el gobierno más digno.

La Nica Action, inactiva la Nica Act. ¡Ah… eso sí!, primero tenemos que aceptar que estamos caminando por la ruta equivocada, decidir cambiar y actuar… entonces veremos que sí se puede.

El autor es Médico-Neurorradiólogo.

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