Una decena de inhalantes de pegamento menores de edad se desplaza en el sector de las riberas del Río Acome y el mercadito Santa Ana, en Chinandega. Otros seis, en la zona sur del mercado de Mayoreo “El Bisne”, piden dinero, roban y rayan los vehículos si les niegan un córdoba.
Por la noche otro grupo se moviliza desde el reparto Santa Matilde, de Chichigalpa, hasta la rotonda Monumento al Trabajo y la terminal, estos arman peleas con menores del reparto “2 de Junio”.
El chinandegano Tony Barreto, que pertenece al Comité Pro Universidad Pública en Chinandega, llamó “Los Niños Invisibles” a estos inhalantes, por la falta de asistencia de las instituciones del Estado.
El otro mundo de los niños, que trabajan y se confunden entre algunos inhalantes es en el basurero municipal. Con sus sacos y varillas con garfios corren tras los camiones de los desechos, extraen cartones, botellas, plástico, lo acumulan y recolectan para vender y llevar unos cuantos córdobas a la casa.
Guillermo Alvarado, labora en la comuna en el control del tren de aseo, dice que todos los días llegan los niños a ayudar a sus padres a recolectar desechos reciclables. “No deberían de trabajar, sino estar en las escuelas o sus casas pero como la situación económica está mal tienen que ayudar a sus padres”, dijo.
Trabajan y estudian
Elvin Bautista y Marvin Ruiz, trabajan para ayudar a sus padres y ambos estudian. “Estudio el primer año en el Instituto Andrés Castro, ayudo a mi madre en el barrido de la calle, desde las 4:00 de la tarde hasta las 7: 00 de la noche, tenemos que ayudarles a ellas” dice el primero.
Marvin estudia el primer año en el Instituto Tomas Ruiz y ayuda a su abuelo a vender lotería.