La presión internacional siempre ha incidido en los conflictos cíclicos de la historia política de Nicaragua, pero se necesita iniciativa y cohesión interna de la oposición, según analistas consultados.
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El sociólogo Cirilo Otero dijo que los conflictos políticos en el país, como el ocurrido en los años ochenta del siglo pasado, se resolvió cuando la antigua Unión Soviética quitó el apoyo a los sandinistas, lo que obligó la búsqueda de la paz.
Entonces Estados Unidos financió al ejército que combatía al FSLN en el poder conocida como la contrarrevolución, uno de los episodios más destacables en la guerra fría.
“(Fue) Parecido a lo sucedido con Esquipulas I y II, cuando el mismo (Daniel) Ortega ofrece celebrar elecciones libres y transparentes, respetar los derechos humanos y aceptar la presencia de la resistencia militar campesina. Ortega no lo hizo por ser democrático, o por inteligencia. Lo hizo porque la URSS le quitó el apoyo a la Revolución Popular Sandinista”, valoró Otero.
En la actualidad, la iniciativa de Ley conocida como Nica Act es impulsada por 25 congresistas republicanos y demócratas en el Congreso de Estados Unidos y tiene el objetivo de que ese país vote en contra de los préstamos del Gobierno de Nicaragua ante los organismos multilaterales, si no hay respeto a la democracia y los derechos humanos.
La primera reacción del gobierno de Ortega fue calificar como “irracional” la medida, mientras era respaldado por la cúpula empresarial que advertía de los efectos económicos de la propuesta legislativa.
Pero el exdiputado opositor, Víctor Hugo Tinoco, considera que las crisis políticas de Nicaragua históricamente han sido resuelta por la combinación de presiones, tanto interna como externas.
En ese punto, el sociólogo Óscar René Vargas consideró que existen una serie de grupos y sectores sociales opositores a Ortega, pero será hasta que se lleguen a cohesionar que podrán tener fuerza para enfrentarse al gobierno, lo cual no ha ocurrido.
Vargas valoró que el Gobierno va va a agudizar las acciones represivas contra quienes crea que están impulsando la Nica Act desde Nicaragua.
El exembajador de Nicaragua en Alemania, José Dávila, expresó que Ortega en vez de responder con inteligencia ante la amenaza de la Nica Act, lo que hace es obligar a sus aliados a solidarizarse con él.
La repercusión a la empresa privada
El economista y sociólogo Óscar René Vargas también explicó que de aprobarse la Nica Act, el sector privado sería “el nuevo actor perjudicado” por las decisiones del Gobierno de Ortega, que acumula descontento entre varios sectores sociales.
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La Nica Act encuentra a Ortega con su socio internacional debilitado como es el caso de Venezuela y bajo cuestionamientos a su autoritarismo y a la instalación en noviembre pasado de