Gabriel Álvarez, presidente del Movimiento por Nicaragua, y Luciano García, presidente de Hagamos Democracia —las ONG que organizaron el foro—, consideran de gran importancia para la recuperación de la democracia nicaragüense que las fuerzas políticas y la Organización de Estados Americanos trabajen sobre el documento original firmado entre la OEA y el Gobierno en octubre del año pasado.
Ambas ONG organizaron este lunes en el Hotel Holiday Inn un foro en el que se discutió si los acuerdos firmados con la OEA son una oportunidad o un obstáculo para la democracia.
Según Álvarez, se pueden crear condiciones para recuperar la democracia si la oposición nicaragüense aprovecha el “pequeño espacio” y saca partido del documento firmado por Almagro y el canciller Denis Moncada en octubre pasado.
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“El desafío de los sectores democráticos nicaragüenses está en trabajar en la unidad, y luego, con creatividad y audacia hay que utilizar este marco conceptual y normativo del documento original (firmado entre la OEA y el Gobierno) para utilizarlo en sus máximas posibilidades para encontrar mecanismos que recuperen la institucionalidad democrática”, aseguró Álvarez.
Por su parte, García subrayó la importancia del documento de octubre porque “se toman en cuenta los partidos que fueron defenestrados y también se señala el tema de la institucionalidad democrática”.
Ambos consideran que sería un error tomar como base el llamado Memorándum de Entendimiento, porque “achica completamente las exigencias plasmadas en el primer documento”, señaló García.
La posición de los panelistas
El foro se centró en si hay suficiente tiempo para que los grupos de la oposición dejen a un lado sus diferencias y se unan y si la presencia de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) en las elecciones municipales de noviembre próximo da suficiente credibilidad en que los resultados de los comicios serán conforme a los votos que se depositen en las urnas.
Los panelistas del foro fueron los analistas políticos Humberto Belli, José Luis Velázquez y José Pallais, miembro del Frente Amplio por la Democracia.
Para Belli, exministro de Educación, los acuerdos firmados por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, con el canciller nicaragüense Denis Moncada y el presidente del poder electoral, Roberto Rivas, “son positivos”, porque da la oportunidad de que haya un contrapeso en los comicios con la participación de partidos opositores, siempre que participen en unidad, para que motiven a los votantes.
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“Creo que el anuncio de que la OEA va a observar estas próximas elecciones, si bien quedó corto de muchas de nuestras expectativas y no garantiza que habrá elecciones libres, (da) un paso adelante significativo (…). El factor observación es mucho más importante del que podemos sospechar, abre una rendija de posibilidad de luchar cívicamente y ganar espacios políticos en las elecciones de noviembre”, afirmó Belli.
El exministro dijo que si bien “no será fácil” conseguir los cambios en términos democráticos, son posibles si en los comicios hay una oposición unida o en una “alianza que incorpore a la mayor cantidad de grupos posible” e igual de importante si los candidatos a alcaldes y concejales son los que “mejor hagan su papel” y no se elijan por favoritismo partidario.
Belli insistió en aprovechar el escenario adverso al presidente designado, Daniel Ortega, en los comicios municipales del 2017 respecto a las elecciones pasadas, porque existe la caída de la cooperación venezolana y la presión de Estados Unidos a través de que se apruebe la Ley conocida como “Nica Act”, que impediría al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional brindar financiamiento a Nicaragua.
Para el exministro, Ortega aceptó la observación de la OEA “por miedo a la ‘Nica Act’”. “Fraude puede haber en noviembre, pero el costo político de un fraude bien fiscalizado, no solo de la OEA”, sino documentado por los fiscales de la oposición, “sería políticamente desastroso para Daniel Ortega, porque el ‘Nica Act’ nadie lo para si ese fraude está documentado”, opinó Belli.
Pallais no cree que observación baste
La opinión de Pallais, directivo del Frente Amplio por la Democracia (FAD), es que el hecho de que la OEA documente un nuevo fraude electoral de parte del orteguismo no es garantía de que internacionalmente se concreten las sanciones económicas y políticas hacia el régimen de Ortega.
Pallais recordó que en las elecciones del 2011 hubo observación electoral de la OEA y el organismo publicó un informe en el que reflejó el control del sandinismo en los Consejos Electorales, de las Juntas Receptoras de Votos en la transmisión de las actas de escrutinio, el control del padrón electoral para permitir el doble voto de los sandinistas, la entrega sesgada de las cédulas con fines partidarios, entre otros casos.
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“La OEA ya ha sido testigo anteriormente de cómo Ortega creó un sistema para mantenerse en el poder. ¿Para qué nos sirvió? ¿Qué cambios provocó ese informe? Ninguna de las recomendaciones que dio la OEA en 2011 se ha cumplido”, criticó Pallais.
Para el dirigente del FAD, si bien el tema electoral es importante, “sirve de poco para restaurar la democracia si no se acompaña del respeto a los derechos humanos del pluralismo político, Estado de Derecho, división de poderes, balance de poderes”.
Cambios profundos
El analista y exembajador de Nicaragua ante la OEA, José Luis Velázquez, planteó en el foro que urge una negociación entre el mandatario Daniel Ortega y los grupos opositores que garanticen “la sucesión legítima” del Gobierno. Para ello, dijo Velázquez, se requiere “una negociación seria” donde prime el interés de la nación, “para una reinstitucionalización del país”, que se logrará con reformas paralelas al poder electoral y el poder judicial.
Agregó que los cambios deben asegurar el respeto a los derechos humanos de los nicaragüenses. “Sin esas cosas no se puede lograr nada y todo lo que se haga políticamente sin ese marco se irá a la borda”, afirmó.
El valladar de siempre
“El principal desafío de la oposición es aunar fuerzas. FAD, Ciudadanos (por la Libertad), MUD, conservadores, socialcristianos, uniendo fuerzas en un objetivo común serían poderosos”, afirmó el exministro de Educación, Humberto Belli.