Cuando a Donalys Massiel Aguirre le tocó usar una esmeriladora en la clase de soldadura la invadió el pánico, sus compañeros del técnico en Mecánica Automotriz y Electrónica comenzaron a burlarse de ella. “Decían que me iba a matar”, relata la adolescente y aunque confiesa que le temblaba el cuerpo al ver la máquina, quiso demostrarle a sus compañeros que las mujeres tienen las mismas habilidades que los varones.
Al igual que Donalys varias adolescentes que estudian carreras técnicas relataron este miércoles en un conversatorio —en el día internacional de la mujer— las dificultades y barreras que han tenido que enfrentar por estudiar un oficio que tradicionalmente ha sido ejercido por hombres, que es bien remunerado y con alto índice de inserción laboral.
Las adolescentes que participaron forman parte del programa Aprendo y Emprendo que ejecuta desde el 2015 la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid por sus siglas en inglés), que otorgará 2,500 becas de educación técnica a jóvenes del Pacífico y el Caribe de Nicaragua.

Según la representante de Aprendo y Emprendo, Rose Mary García, las becas consisten en darle a los jóvenes herramientas que les sean útiles para la vida, además cuentan con alianzas con las empresas privadas para que los estudiantes hagan prácticas profesionales.
“Nosotros estamos trabajando muy cuidadosamente con el sector privado, esas industrias que están creciendo, evolucionando, esas son las industrias en las que nos estamos concentrando para el Caribe”, dijo García.
Uno de los centros en que los jóvenes pueden optar a una beca de educación técnica es el Colegio Roberto Clemente de Fe y Alegría en Ciudad Sandino. Ahí los muchachos pueden estudiar Mecánica Automotriz, Electricidad Industrial y Soldadura, explicó la directora del colegio Magaly Loaisiga.