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Nicaragua no está exenta del “impuesto rosa”

Con las políticas de fijación de precios diferenciados queda en evidencia la desventaja que tiene la mujer al adquirir más caros los productos.

Cuaderno de 100 hojas/200 páginas con portada de princesa: 71.32 córdobas; el mismo cuaderno pero con portada de carro 60.46 córdobas. Perfume para hombre 2,505.29 córdobas, para mujer 2,888.45 aunque es de la misma marca y el mismo tamaño. Esas diferencias de precios en los productos, según el género a que van dirigidos, son conocidas como “impuesto rosa”.

Este sistema de precios desproporcionados, por décadas han absorbido de forma silenciosa la economía de las mujeres que pocas veces se detienen a comparar los productos que en su mayoría son distribuidos y fabricados por grandes casas comerciales que crean líneas de iguales productos, pero con precios diferenciados, afirman especialistas consultadas.

“Es parte de una política comercial que se da en el mercado de bienes y servicios, el impuesto rosa no es que exista una tasa con un tributo que aplique exclusivamente a un servicio para las mujeres”, explica María Félix Estrada Alonzo, subdirectora de capacitación del Instituto Nicaragüense de Investigaciones y Estudios Tributarios (Iniet).

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Esas políticas de fijación de precios diferenciados se comprobó en un recorrido que realizó LA PRENSA en los principales supermercados, librerías y tiendas de Managua donde queda en evidencia la desventaja que tiene la mujer al adquirir más caros los productos.

Le dan seguimiento

“Nosotras hemos estado dándole seguimiento a estos productos y sus precios. Realmente en los supermercados productos idénticos que están en un caja rosada son alrededor de un 20 a 25 por ciento más caros que los productos que son iguales o similares a los que son para hombre”, indica Blanka Callejas, presidenta de la Red de Empresarias de Nicaragua (REN).

A pesar de esa disparidad en los precios Rosendo Mayorga, presidente de la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua (CCSN) y Juan Carlos López, coordinador del Centro Jurídico Social de Ayuda al Consumidor, coinciden en que hasta el momento en el país no se conoce que exista ese fenómeno, pues los costos de las importaciones determinan los precios de estos productos.

Esos precios afectan directamente a las mujeres, que hasta 2015 —dato más reciente— representaba el 50.65 por ciento de la población total de Nicaragua, según el Banco Central.

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Estrada Alonzo, de Iniet, señala que este tipo de políticas comerciales dejan a la mujer en desventaja tomando en cuenta que una significativa cantidad de hogares en el país son liderados por mujeres, que terminan asumiendo la mayor carga tributaria.

Las fuentes citadas coinciden en que generalmente las mujeres no se dan cuenta del desbalance que el “impuesto rosa” representa en la economía de sus hogares, que indirectamente también afecta a los hombres que aportan a ellos.

Esta carga adicional en los precios no es algo exclusivo de Nicaragua, pues según constató LA PRENSA, en varios países en América y Europa se ha denunciado.

“Impuesto” sin fronteras

Incluso, la revista Forbes en su momento realizó una investigación que dejó en evidencia que las mujeres estadounidenses pagan unos 1,300 dólares de más al año que los hombres, por productos similares.

La Universidad Central de Florida realizó en 2011 una investigación al respecto y comprobó que las mujeres pagaban más por desodorantes, cuchillas de afeitar y otros productos de higiene personal vendidos por cadenas nacionales, según reportan medios como BBC Mundo.

“En su artículo El costo de la feminidad: disparidades de género en el precio de los servicios y productos de cuidado personal, los académicos sostienen que de cien salones de belleza estudiados, solo 15 cobraban lo mismo a hombres y mujeres”, menciona.

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“Las mujeres, de hecho, parecen estar dispuestas a pagar más por productos y servicios”, en particular “por aquellos que las ayudan a cumplir con las expectativas de la sociedad sobre su feminidad”, expresaron las investigadoras en ese entonces, según reporta el medio inglés.

En Nicaragua la presidenta de la REN asegura que iniciarán una campaña de concienciación entre las mujeres para empezar a identificar los productos con “impuesto rosa” y hacer una demanda formal a los representantes de las grandes compañías para que revisen esta desproporcionalidad y apliquen igualdad en los precios.

También tributos

Al llamado “impuesto rosa” debe sumársele los impuestos que se aplican por ley a productos de limpieza: el artículo 127 de la Ley de Concertación Tributaria exonera del Impuesto al Valor Agregado (IVA) ciertos productos de la canasta básica, pero también especifica otros de uso cotidiano en los hogares que no gozan de tal beneficio. “Es recomendable también revisar las listas del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), donde se establecen gravámenes para productos de uso doméstico. Esto constituye un perjuicio para las economías familiares lideradas por mujeres”, señala María Félix Estrada Alonzo, subdirectora de capacitación del Instituto Nicaragüense de Investigaciones y Estudios Tributarios (Iniet).

Mujeres menos propietarias

A medida que las empresas van creciendo, las mujeres pierden participación como propietarias, muestra la Encuesta de Empresas Sostenibles de Nicaragua 2015.

Mientras en las microempresas el 30.50 por ciento de los propietarios son mujeres, en las pequeñas ese porcentaje baja a 9.7 por ciento.

En el caso de las medianas empresas solo 7.9 por ciento de los propietarios son mujeres y en las empresas grandes su participación se reduce al 0.9 por ciento.

32.4% de las empresas formales son propiedad de mujeres, según la misma encuesta. En cambio, los hombres son propietarios del 50.2 por ciento de ellas y el 17.5 por ciento de las empresas son de hombres y mujeres al mismo tiempo.

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