Cuatro años después de haberse convertido en el primer país centroamericano en conseguir el aval para enviar pitahaya fresca a Estados Unidos, los productores nicaragüenses aún no explotan al máximo el potencial de este, que es el principal mercado para la producción local de esa fruta.
Y aunque se han tenido que sortear diversos obstáculos —provocados por la sequía de años anteriores y por la falta de recursos para establecer la infraestructura necesaria para cumplir los requisitos que exige ese mercado— en los últimos cuatro años las exportaciones de esta fruta, tanto fresca como procesada, han crecido, pero no en los niveles esperados.
“Aún hay un gran potencial por explotar. Ahora que ya construimos la manga de embarque en la planta y otras cosas que nos pedían confiamos en que a partir del próximo año las ventas crezcan considerablemente”, dice José Antonio Marenco López, presidente de la Asociación de Productores de Pitahayas de Nicaragua (Appinic).
No obstante, de acuerdo con las estadísticas del Centro de Trámite de las Exportaciones (Cetrex) entre 2013 y 2015 las colocaciones de esta fruta, tanto fresca como procesada, crecieron 165 por ciento. Y aunque se ha dejado de enviar pitahaya a Honduras y Corea del Sur, se han abierto otros como Costa Rica, Italia, Brasil y Eslovenia.
Difícil cumplir requisitos
“En realidad el Ministerio Agropecuario, aunque ahora todo está a cargo del IPSA (Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria), nos atrasó mucho, porque nos exigía una manga de embarque y un pediluvio (para lavado de pies) que se tenía que ubicar entre el centro de acopio y el área de lavado de la fruta”, explica Marenco.
Desde finales de 2012, cuando al ser declarada libre de la mosca del mediterráneo Nicaragua obtuvo la certificación para exportar pitahaya fresca a Estados Unidos (luego de casi 13 años de negociación), los productores comenzaron a prepararse para cumplir los requisitos de calidad y fitosanitarios que exige ese mercado.
Solo en el último año Appinic invirtió más de 14 mil dólares solo en la instalación de la manga de embarque. Adicionalmente realizó otras inversiones para acondicionar sus instalaciones para cumplir los requisitos que exige el mercado estadounidense, ya que es el de mayor potencial.
“Tuvimos que sacar un financiamiento porque no teníamos recursos, pero ahora ya tenemos el área de acopio, la de secado, lavado, empaque y el cuarto frío, que era lo que nos atrasaba, por lo que en la próxima cosecha esperamos elevar las exportaciones que iniciamos hace dos años”, sostiene Marenco.
Según Appinic, las exigencias de algunos compradores han obligado al sector a priorizar los mercados con más potencial. Por eso se dejó de enviar a algunos países y se decidió probar con otros mercados, ya que la producción tampoco ha crecido mucho. Se mantienen las setecientas manzanas del cultivo que según las autoridades agropecuarias existen en el país, mientras que la demanda sigue creciendo.
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Negocian alianza
Del total del área establecida más de doscientas pertenecen a los 54 socios de Appinic, aunque a partir del próximo año entrarán en producción nuevas áreas que, aunque aún no se cuantifican, ya están establecidas.
Para garantizar el aprovechamiento máximo del potencial del mercado estadounidense y de otros en Europa y Asia, Appinic negocia actualmente el establecimiento de una alianza con la empresa Tropicana Fruit Farms Inc.
“Estamos negociando el alquiler de la planta. Esa empresa quiere comprar la producción de los socios de Appinic y haría las exportaciones tanto de fruta fresca como procesada, ya que ellos tienen clientes e incluso planean abrir nuevos mercados”, expone Marenco.
Por su parte, Leonel Ortiz Juárez, gerente de Tropicana Fruit Farms Inc., dice que el negocio prácticamente está cerrado, ya que solo resta firmar el contrato.
“Ellos seguirán produciendo y siendo dueños de la planta, pero nosotros vamos a administrar la planta y a encargarnos de las exportaciones. Además, no vamos a trabajar solo en función de la pitahaya, sino de cuatro productos: pitahaya, piña, maracuyá y granadilla. La alianza será por seis años y después de esos seis años evaluaremos si sigue funcionando o no”, expone Ortiz.
Tras nuevos mercados
Dicha empresa, según Ortiz, ya tiene clientes para pitahaya fresca y congelada en Estados Unidos, Holanda y Taiwán. Además, planea abrir el mercado chino y el francés y cerrar contratos en países de Centroamérica.
“A China y Taiwán se enviaría pulpa de pitahaya congelada, a Centroamérica, Estados Unidos, Canadá y Europa se enviará fruta fresca”, detalla Ortiz.
Adicionalmente, una segunda fase de la alianza incluiría el establecimiento de al menos dos nuevas manzanas del cultivo por cada uno de los 54 socios de Appinic y la tecnificación y certificación tanto de las nuevas áreas como de las anteriores, para al menos duplicar la producción actual.
El alto costo, unos tres mil dólares por manzana, ha impedido, según Marenco, que se amplíen las áreas de este cultivo —que está concentrado en municipios de Managua (Ticuantepe y El Crucero) y Masaya (La Concha)— que requiere, además, la inversión de unos 1,500 dólares anuales por manzana para el mantenimiento.
Estos altos costos han impedido también que muchos socios de Appinic obtengan la certificación de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) que requieren para exportar su producción. Actualmente solo 35 de los 54 socios cuentan con dicha certificación, pero el resto continúa gestionando la misma para sus plantaciones, dice Marenco.
Ventas crecen 163%
Aunque los dirigentes de la Asociación de Productores de Pitahayas de Nicaragua (Appinic) consideran que aún no aprovechan al máximo el potencial del mercado estadounidense, de acuerdo con las estadísticas del Centro de Trámite de las Exportaciones (Cetrex), el volumen de envíos de esta fruta a ese mercado creció 163 por ciento, al pasar de 200,283 kilos en 2013 a 530,491 kilos en 2015. Hasta noviembre de este año se habían enviado 699,131 kilos.
Un crecimiento similar han registrado, según el Cetrex, las colocaciones de este producto en los diversos países compradores.
Buen rendimiento
Este año, por el buen desempeño del invierno, las plantaciones de pitahaya, según Appinic, registraron rendimientos promedio de 18,000 frutas por manzana. En este ciclo la cosecha, que inicia en mayo y concluye en octubre, se vendió en promedio a 38 córdobas por kilo la de primera (calidad de exportación); la de segunda y tercera que se venden en el mercado local alcanzaron 34 y 20 córdobas por kilo, respectivamente.



