La división de la Coalición Nacional por la Democracia (CND) especialmente por el abandono de la misma de parte del MRS y el grupo Movimiento Ramiro Sacasa Guerrero despertó muchas suspicacias sobre las causas verdaderas de este ruptura. No es cierto que el MRS y el PLI bajo el liderazgo de Eduardo Montealegre hayan sostenido una alianza de más de diez años, ya que en el año 2012 este grupo MRS no fue a elecciones municipales y de hecho desde este momento dicha alianza había sido abandonada. El PLI sin alianzas de ese año, obtuvo más de 400,000 votos a nivel nacional, a pesar del divisionismo y la abstención democrática.
El abandono del MRS fue porque los líderes de la Coalición no accedieron a sus caprichos e intenciones de liderar la oposición siendo un grupo minoritario frente a la mayoría liberal que a pesar de la alianza nunca dejó de cuestionar el origen político e ideológico del MRS; la honorabilidad de sus dirigentes especialmente en lo referido a los crímenes de lesa humanidad y de “la piñata”, cometidos en su gobierno sandinista de los años ochenta.
Ellos son marxistas culturales. En su mentalidad de izquierda ortodoxa todo en la vida es confrontación; los hijos contra sus padres, las esposas contra sus esposos, los empleados contra los empleadores y los pobres contra los ricos. Es comprensible que el grupo político MRS es el que mantiene una línea de confrontación radical contra el Cosep y la empresa privada, cuestionando no solo su alianza con el Gobierno sino la esencia misma y la ética empresarial del capital nacional.
El MRS apoya todo lo relativo a la agenda progre, la ideología de género en el sentido radical ya expresado, de lucha o confrontación de las esposas contra su esposos, hijos contra la autoridad familiar, el aborto, matrimonio entre personas del mismo sexo. Y hay de aquel que tenga la osadía de oponerse a sus dictados. Es lo que el papa Benedicto XVI llamó “la dictadura de relativismo”. Una sociedad basada en un acuerdo general de amoralidad donde no hay ningún espacio para los que siguen teniendo un juicio moral de conciencia”.
Y el relativismo radical es una cosa muy peligrosa. Algunos piensan que es la condición de la tolerancia, pero es realmente lo contrario. Solo si la tolerancia se fundamenta en una profunda convicción, es estable. Por lo demás, una cosa son los juicios, y otra, las decisiones de la conciencia. La conciencia es la convicción de que ciertas cosas son buenas y justas. En la agenda del relativismo moral no hay espacio para la disidencia y todo el sistema legal se organiza para cumplir este cometido. El que disiente de la “agenda progre” lo que le espera es difamación, persecución y cárcel.
Me atrevo a decir, y me atengo a las consecuencias, que con un MRS en el poder saldríamos de una dictadura a otra. Como buenos conspiradores entrenados en Cuba, se lanzan a ocupar todos los espacios, en los medios de comunicación, en los partidos políticos, en los grupos cívicos para llevar adelante su cometido de ser el partido líder siendo un grupo minoritario y sin arrastre.
El autor es abogado y político liberal.