Los autobuses pasan por el cruce controlado por el gobierno sirio de Ramoussa, en las afueras del sur de Alepo, durante una operación de evacuación de combatientes rebeldes y civiles . LA PRENSA/ AFP

Aplazada la evacuación de Alepo tras quema de autobuses

"La operación fue aplazada debido a la ausencia de garantías concernientes a la seguridad de los evacuados de las dos ciudades de Fua y Kafraya", dijo el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos

La quema de seis autobuses destinados a la evacuación de civiles de dos localidades sirias dejó este domingo en el aire el plan para retirar a miles de personas de los barrios rebeldes de Alepo, que quedó suspendido hasta nuevo aviso.

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La operación de evacuación se reanudó este domingo tras dos días de bloqueo entre los dos bandos, pero volvió a estancarse horas después sin que ningún vehículo pudiera salir de la ciudad con civiles o con milicianos, según informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Los autobuses que entraron este domingo a Alepo, quince según la ONG y 25 según la agencia oficial siria SANA, salieron vacíos de la ciudad.

Este domingo, seis de una veintena de autobuses que iban a entrar en Fua y Kafraya, localidades chiitas asediadas por los rebeldes a unos 60 km al oeste de Alepo, fueron atacados e incendiados por hombres armados. El conductor de uno de los buses murió en el ataque, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

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«La operación fue aplazada debido a la ausencia de garantías concernientes a la seguridad de los evacuados de las dos ciudades de Fua y Kafraya», precisó el director del Observatorio, Rami Abdel Rahman.

Yaser al Yusef, del grupo rebelde Nurredin al Zinki, confirmó el aplazamiento «momentáneo» de la operación, subrayando que el incidente no tendría impacto en la reanudación de la misma.

Evacuación interrumpida

Mientras, miles de habitantes están bloqueados en Alepo desde que la evacuación quedó interrumpida el viernes por divergencias sobre el número exacto de personas que debían salir de las dos localidades chiitas.

Hambrientas y ateridas de frío, miles de personas esperaron durante todo el día concentradas en el barrio de Al Amiriyah, punto de partida de los primeros convoyes que el jueves abandonaron la ciudad antes de que la evacuación fuera suspendida al día siguiente. El nuevo acuerdo alcanzado entre los beligerantes, con el beneplácito de

Turquía, apoyo de los rebeldes, y Rusia e Irán, aliados del régimen, había permitido la entrada de decenas de autocares «bajo la supervisión de la Cruz Roja y el Comité

Internacional de la Cruz Roja», según los medios oficiales.

Frío glacial

Un responsable rebelde confirmó por su parte un nuevo acuerdo para evacuar Alepo, Fua y Kefraya en dos etapas, una primera con la mitad de la gente sitiada en Alepo en paralelo a la evacuación de 2,500 personas de Fua y Kefraya, y una segunda fase, en la que otros 1,500 abandonarán esas ciudades chiitas, mientras el mismo número de personas dejarán Zabadani y Madaya, dos ciudades rebeldes cercadas por el régimen en la provincia de Damasco.

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Por la noche, tras horas de espera, más de 30 autobuses estaban abarrotados, incluso con personas de pie por la falta de espacio, pero los vehículos seguían estacionados, constató un periodista de la AFP. Miles de habitantes más, entre ellos muchos niños, seguía esperando en el frío glacial para no quedarse fuera del siguiente convoy.

Algunos habían sacado ropa de sus maletas y les habían prendido fuego para entrar en calor, frente a unas temperaturas que llegaban a los -6 grados. Casi 8.500 personas habían sido evacuadas de la ciudad antes de la interrupción del viernes, según el OSDH. La ONU calcula que quedan unos 40 mil civiles y entre 1,500 y 5,000 combatientes insurgentes con sus familias en el reducto rebelde, según su enviado para Siria, Staffan de Mistura.

Sólo tres médicos

La situación humanitaria se hace cada vez más catastrófica para los civiles bloqueados, entre ellos muchos niños, que pasan la noche en las ruinas de los inmuebles, privados de agua potable y comida, agotados, sobreviven comiendo dátiles.

En el último hospital del sector rebelde, decenas de heridos y enfermos han empezado a morir por la falta de medios, según los médicos. Las condiciones del establecimiento son penosas, con los pacientes acostados en el suelo y sin apenas calefacción.

Un fisioterapeuta, Mahmud Zaza, aseguraba que sólo quedaban «tres médicos, un farmacéutico y tres enfermeros» en la zona. En Nueva York, el Consejo de Seguridad se pronunciará finalmente el lunes  sobre un nuevo proyecto de resolución que prevé el envío de observadores a Alepo para supervisar las evacuaciones, un texto calificado de «bueno» por parte del embajador ruso Vitali Churkin.

Moscú –gran aliado de Damasco– siempre ha opuesto su veto a las resoluciones concernientes a Siria, pero la embajadora estadounidense Samantha Power ha dicho que esta vez espera un «voto unánime».

Una vez que la evacuación de Alepo concluya, el régimen proclamará la reconquista total de la ciudad, sellando su mayor victoria desde el inicio de la guerra en 2011, que ha dejado más de 310 mil muertos y ha provocado el desplazamiento de la mitad de la población del país.

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