Testimonio de luz y verdad

Monseñor Silvio José Báez Ortega, con su palabra profética ha puesto otra vez el dedo en la llaga profunda de la problemática nacional.

Al disertar el jueves de esta semana en un foro sobre derechos humanos, el carismático obispo de la Iglesia católica de Nicaragua expresó que el mayor reto del pueblo nicaragüense es “cambiar la cultura del poder por el poder de la cultura”. Para monseñor Báez, la “cultura del poder” es el caudillismo, el clientelismo político, la corrupción, los fraudes electorales, “una cultura del poder tan deformada que tenemos en Nicaragua y de la que somos herederos”.

El obispo auxiliar de Managua indicó que “La cultura del poder hay que sustituirla con el poder la cultura, la primacía de lo humano, de la razón, de la capacidad de entendernos dialogando y no descalificarnos como modo de respuesta, y recuperar los valores fundamentales para reconstruir el tejido social que está dañado y roto”.

En referencia indirecta pero muy clara al pactismo de las  cúpulas políticas corruptas que ha conducido al autoritarismo gubernamental imperante, a  la  erosión de las instituciones democráticas y a la devaluación de la ciudadanía, monseñor Silvio Báez reflexionó comparativamente que Jesucristo nunca negoció la verdad ni la dignidad humana, ni aceptó las riquezas que se le ofrecían.

“Yo siempre digo que si (Jesús) hubiera pactado con Herodes y Pilatos, no hubiera acabado en la cruz;  si se hubiera arreglado con los sumos sacerdotes del templo para repartirse la ganancia de la religión, tampoco hubiera terminado en la cruz. No pactó, no se doblegó, no cedió en aquello que él consideraba lo fundamental: el valor de la persona humana…” señaló el obispo nicaragüense que se distingue por decir siempre la verdad y hablar con firmeza y valentía, por lo cual se ha ganado merecidamente el cariño, el respeto, la admiración y la confianza del pueblo católico de Nicaragua.

En realidad, de monseñor Silvio Báez se puede decir que da “testimonio de luz”, que es “una lámpara encendida y brillante”, como se dice en los evangelios de Juan el Bautista.En la “noche oscura” que —otra vez—  ha caído sobre Nicaragua, el obispo Báez ilumina con su palabra profética la conciencia de su pueblo, señala las causas de sus padecimientos y le indica el camino que  debe seguir para liberarse.

Al reflexionar sobre la prédica de monseñor Báez es oportuno recordar a Pablo Antonio Cuadra (PAC), quien escribió en un ensayo titulado San Juan el Bautista, el precursor, que el reino que este anunciaba no es “un Estado mesiánico… no es un Paraíso falso a la sombra de las ametralladoras, sino un Paraíso de libertad que exige lucha cotidiana y la revolución de los corazones…”
En la situación actual de Nicaragua, el llamado de monseñor Báez a sustituir la cultura del poder por el poder de la cultura, lo valoramos como una  convocatoria a rechazar el Estado mesiánico, a revolucionar las mentes y los corazones, a conquistar la libertad y la democracia que tanto necesita Nicaragua y merecen los nicaragüenses.

Editorial Monseñor Silvio Báez Nicaragua archivo

COMENTARIOS

  1. Ramon Salgado Valle
    Hace 9 años

    ¡De acuerdo! Cristo no pactó. ¿Por qué lo hacen ciertos «pastores» y ciertos «sacerdotes»? Evidentemente, no siguen el Ejemplo del Maestro.

  2. fernando Sanchez
    Hace 9 años

    Igual que nuestro Obispo Monseñir Abelardo Mata, monseñor Baez es un Obispo valiente, dice la verdad aunque sea dolorosa. Como Católico quisiera que el resto de la conferencia episcopal sean enérgicos como éstos dos Obispos. El dia que lo hagan,menos católicos migrarán a la otra acera.

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