Incertidumbre y alarma

El triunfo de Donald Trump en la elección presidencial de los Estados Unidos (EE. UU.) ha causado incertidumbre, alarma inclusive, en el mundo de la economía y los negocios.

En temas políticos el impacto no es tanto, aunque Trump prometió contener la apertura de EE. UU. hacia Cuba hasta que la dictadura comunista de Raúl Castro dé pasos concretos y verificables hacia la libertad y la democracia. También el ahora presidente electo estadounidense se comprometió a promover el restablecimiento de la democracia en Venezuela, pero de Nicaragua no dijo nada. Sin embargo, los regímenes castrista y chavista son referentes y padrinos del orteguismo y, en consecuencia, cualquier acción del gobierno de Trump relacionada con Cuba y Venezuela, repercutiría necesariamente en Nicaragua.

En todo caso, donde más ha impactado el triunfo de Trump ha sido en el ambiente económico, puesto que los lineamientos estratégicos que proclamó durante su campaña presidencial apuntan directamente contra los tratados de libre comercio, de cuya versión en Centroamérica (el DR Cafta) Nicaragua es el socio mejor beneficiado. De manera que de abrogarse o modificarse este TLC en mayor provecho de EE. UU., las consecuencias para la economía nicaragüense podrían ser catastróficas.

Durante su campaña presidencial Trump enumeró seis grandes planteamientos estratégicos en el ámbito económico y comercial, que conviene recordar:

1. Negociar acuerdos comerciales que creen empleos en EE.UU., aumenten los salarios de los trabajadores estadounidense y reduzcan sustancialmente el déficit comercial de ese país.

2. Retirarse del Tratado de Libre de Comercio Transpacífico (TPP) que involucra a otras 11 grandes economías del mundo y el cual no ha sido aprobado todavía por el Congreso de los EE. UU.

3. Nombrar negociadores comerciales duros y con capacidad para defender los intereses de los trabajadores estadounidenses.

4. Identificar todas las violaciones de los acuerdos comerciales que los socios comerciales usan para causar daño a los trabajadores de EE. UU.

5. Informar a los socios de Nafta (el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá), que EE. UU. tiene la intención de renegociarlo de inmediato en beneficio de los trabajadores estadounidenses, y si aquellos no están de acuerdo, retirarse del mismo.

6. Instruir al próximo secretario del Tesoro para que califique a China de manipulador de moneda, lo cual abriría un conflicto de grandes proporciones con la gran potencia económica asiática.

Pero que Trump haya propuesto todo eso no significa que lo va a hacer. El sosegado, reflexivo y conciliador presidente electo Donald Trump que habló después de que ganó la elección, ya no era el mismo que vociferó durante la campaña presidencial. Por lo consiguiente, es seguro que la administración Trump será distinta a la Obama, pero en cuestiones clave quizás no tanto como temen muchos en EE. UU. y en el mundo.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí