La causa de los crímenes políticos

Cuando se habla de políticos, generalmente se piensa en los líderes, dirigentes intermedios y activistas destacados. Pero políticos son todos los que practican la política y pertenecen a los partidos en cualquier nivel, desde los altos dirigentes hasta los humildes militantes de base.

Político era, por lo consiguiente, el campesino Ezequiel Vivas Leiva, activista de base del partido oficialista FSLN en la comunidad de Tignitara, localizada a 25 kilómetros de la ciudad de Siuna, en la Región Autónoma del Caribe Norte, quien fuera asesinado el sábado pasado en horas de la madrugada por tres hombres que portando armas de guerra y vistiendo uniformes militares, irrumpieron violentamente en su vivienda familiar.

Por declaraciones de habitantes de Tignitara y de la señora Carmen Orbelina Solano García, viuda de Vivas Leiva, se conoce que este era un activista o “técnico de ruta” electoral del Frente Sandinista. Y aunque no está claro si los asesinos pertenecen a alguna agrupación de alzados en armas contra el régimen orteguista, o ha sido un ajuste de cuentas, lo cierto es que por la afiliación partidista de la persona asesinada se trata de un crimen político.

La señora Solano García aseguró que a su marido lo mataron por el trabajo que desempeñaba, como técnico de ruta electoral del FSLN. Y recordó que en diciembre del año pasado, otro activista sandinista que trabajaba con su esposo en las estructuras electorales del partido de gobierno en esa zona, a quien identificó como “Chepito” Espinoza, también fue asesinado por la misma causa
Pero la vida humana es sagrada y nada justifica matar a una persona cualquiera que sea su situación económica, condición social o afiliación política. Todo asesinato es repugnante a la conciencia humana y las autoridades correspondientes tienen que capturar a los asesinos y ponerlos a la orden judicial, para que se les imponga el castigo que merecen de acuerdo con la ley.

Ni siquiera el crimen por motivos políticos se puede justificar, ya sea la víctima un miembro o activista del Gobierno o un militante o partidario de la oposición. En la atrasada cultura política de Nicaragua muchos han justificado el crimen político cuando la víctima es del bando contrario. Pero es vergonzoso y lamentable que en la actualidad y después de tanta sangre de hermanos derramada en Nicaragua en las guerras civiles y otras luchas por la conquista o defensa del poder político, todavía ocurran crímenes como el de Ezequiel Vivas Leiva, militante y activista del FSLN; o los asesinatos de militantes opositores que han ocurrido en los últimos años en distintos lugares del país, como Ciudad Darío, El Carrizo, Santa María de Pantasma y San José de Bocay; así como las ejecuciones extrajudiciales de algunos alzados en armas después de haber sido capturados.

En la época actual, las disputas partidistas y la lucha por el poder político únicamente se deberían ventilar en debates públicos y elecciones justas, transparentes y competitivas, la manera civilizada y democrática de hacer política. Pero, asombrosamente en Nicaragua esto ha vuelto a ser una meta y un objetivo pendiente de alcanzar.

Editorial Costa Caribe Norte Nicaragua políticos Siuna archivo
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí