Los exdiputados del Partido Liberal Independiente (PLI) seguirán considerándose legisladores hasta el próximo 10 de enero de 2017, y mantendrán su lucha política contra el gobierno de Daniel Ortega, fuera de la Asamblea Nacional.
Los 28 diputados destituidos recibieron 779 mil votos equivalentes al 31 por ciento de la votación en las elecciones generales de 2011, y a pesar de eso fueron destituidos por el Consejo Supremo Electoral (CSE), institución controlada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
El exdiputado Armando Herrera Maradiaga, originario de Somoto (Madriz), dijo que nunca ha dejado de practicar su profesión de médico gineco-obstetra y ahora que ya no tiene que llegar a la asamblea, va a seguir siendo activista político contra el gobierno de Ortega, representando el voto que lo eligió.
“No me voy a apartar de la política hasta el día que Nicaragua tenga una democracia pura, republicana y representativa, y que aquí no haya rasgos de dictadores, ni represión”, dijo Herrera. Herrera manifestó que se va a mantener en Somoto, acompañando la lucha de los campesinos.
SE RETIRA CON LA FRENTE EN ALTO
Boanerges Matus Lazo, otro de los destituidos, es originario de San Pedro de Lóvago (Chontales), y asegura que seguirá en la lucha, trabajando en su localidad con la base del antiguo PLI que se opone a este gobierno.
“Me voy de la asamblea con la frente en alto y con los ojos abiertos. No tengo cola que me pisen, no le tengo miedo a nadie en este país. Lo que hicieron fue una ilegalidad”, expresó Matus.
Matus dijo que quienes deberían de sentir vergüenza son los diputados del FSLN, por ser producto de un fraude electoral.
El exdiputado seguirá luchando por el retorno de la institucionalidad, porque “como dicen en mi tierra: ‘No hay carne dura a fuego lento’”.
Matus es ingeniero agrónomo, ganadero, gallero, apasionado por los caballos y cada año participa de la organización de los Hípicos en las fiestas patronales de Santo Domingo de Guzmán, en Managua.
El exdiputado Francisco Valdivia Martínez, de Masaya, dijo que la destitución es un nuevo comienzo para otra forma de luchar en demanda de los derechos de los ciudadanos.
“Tenemos un mandato popular, un mandato de las bases y es por eso que vamos a seguir firmes en la lucha”, dijo Valdivia, administrador de empresa y ganadero, también.
UNA TREGUA POLÍTICA
Pedro Joaquín Chamorro Barrios dice ser realista: no va a seguirse considerando diputado si ya le arrebataron esa condición. Sin embargo, está claro de que los nicaragüenses votaron por él para ser legislador por cinco años, y su período debía terminar el 10 de enero del próximo año, o en todo caso el pueblo que lo eligió lo tenía que destituir. Chamorro Barrios se dedicará a su familia, a pasar más tiempo con su mamá, Violeta Barrios de Chamorro, a quien llega a visitar con frecuencia.
DESTITUCIÓN DE DIPUTADOS
Dieciséis diputados propietarios y 12 suplentes fueron destituidos por no reconocer la sentencia 299 de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), que en junio le quitó la representación legal del Partido Liberal Independiente (PLI) a Eduardo Montealegre y se la otorgó a Pedro Reyes.
El PLI que encabezaba Montealegre participó en las elecciones generales de 2011, en las que ese partido obtuvo casi 779 mil votos, o sea, 31 por ciento de la votación.
Las decisiones que desde junio vienen tomando la Corte Suprema, el Consejo Supremo Electoral y la Asamblea Nacional, todos bajo el control del presidente inconstitucional Daniel Ortega, en esencia eliminan la voluntad a favor de esos diputados expresada en las urnas por esos 779 mil nicaragüenses.