Recuerdo que desde niña escuchaba cómo los adultos a mi alrededor en casa, los amigos de la familia, y otras personas hacían algún comentario sobre situaciones donde calzaba el decir proverbios alusivos al comportamiento del hombre y la mujer, por ejemplo: “Amarren a sus gallinas que mi gallo anda suelto”, en mí no hacían mella por supuesto, pero ahora hago historia en mi mente y me pregunto, ¿durante cuántos años se ha estigmatizado al hombre con poderes y derechos, dejando en desventaja a la mujer?, y esto me escandaliza aún más cuando sigo escuchando cosas iguales en estos tiempos. ¡Increíble!
Repetimos casi inconscientes, y se volvió neuronal, hablamos sin escucharnos, nos dañamos sin saberlo porque nos hace falta pensar antes de hablar, reflexionar y analizar el contenido de nuestras expresiones que se dicen con un absolutismo e increíble creer y de dar por aprobado lo que lleva implícito cada proverbio.
Con esta reflexión de los refranes populares, creencias absurdas, deseo llegar a la conciencia de hombres y mujeres a que transformemos una sociedad donde todos nos miremos como iguales, que sintamos que el trato es con respeto y consideración, somos nosotros quienes podemos gestar o modificar pensamientos y expresiones que inconscientemente hemos pasado de siglos en siglos de la existencia humana a hacernos daño nosotros mismos.
Será distinto cuando leguemos a nuestras generaciones una forma de vida y trato totalmente diferente al que hemos sufrido hasta ahora donde el desprecio del hombre hacia la mujer y de la mujer hacia ellas mismas, se ha perennizado y categorizado de poder.
Digamos un hasta aquí, no más diferencias, no más discriminación. Sociedad escuchemos la voz de las igualdades.
Espero sus comentarios o consultas en mi correo. Saludos a todos.