Iván de Jesús Pereira

La estrategia contra Hillary

Todo parece indicar que poco a poco el mensaje lanzado por Bernie Sanders, de que Estados Unidos (EE. UU.) “no puede tener un candidato” de un partido mayoritario que hace del racismo “el eje de su campaña” y de que “EE. UU. no puede tener un presidente que insulta a los inmigrantes y a las mujeres”, va calando.

Empezando en su propio partido con personalidades como Mitt Romney (nominado en 2012), John McCain (nominado en 2008) y los dos expresidentes George H. W y George W. Bush quienes han declarado su no respaldo a su candidatura. Seguido de personas a las que el propio Trump ha calificado como su íntimo amigo, tal es el caso de Ben Roethlisberger, el millonario del acero de Pittsburgh, el cual de inmediato declaró a la prensa que él no lo apoyaría ni estaría acompañándolo en la convención en Cleveland. Sin mencionar la ya larga lista de senadores y gobernadores que han declarado lo mismo.

Las encuestas lo reflejan, aunque los números varían. Una manejada por el grupo Bloomberg lo sitúa con una diferencia en su contra de doce puntos, las de noticias ABC y la del Washington Post le otorga una diferencia en su contra de siete puntos en relación a la señora Clinton.
La situación del señor Trump, según un sondeo de la semana pasada, es que siete de cada diez ciudadanos detesta al candidato. Para tratar de enmendar la plana, ha tenido que despedir a su jefe de campaña Corey Lewandowski.

En lo económico al comenzar el mes solo contaba con un presupuesto de escasos US$1.3 millones, mientras su contrincante declaraba ante la Comisión Electoral Federal un presupuesto de US$41 millones.

La estrategia republicana por lo tanto no va a ser tratar de ganar la elección a través de su candidato, la estrategia es mucho más hábil, está dirigida a desprestigiar a la señora Hillary Clinton mostrándola como inconsistente en sus creencias, o imputándola de un crimen, como es el caso de los correos privados de la exsecretaria de estado.
Para eso el Partido Republicano cuenta con instituciones como el Judicial Wacht una organización sin ánimo de lucro que está consagrada a “mantener altos estándares de ética y moralidad”, en esa nación, y que los poderes políticos y judiciales no abusen de los poderes que el pueblo norteamericano les ha otorgado.

Tras haber admitido la señora Clinton el 3 de marzo del 2015 que ella había usado su correo privado durante su tiempo como secretaria de estado, dicha organización, basada en el Acta de Libertad de Información; presentó más de veinte demandas en cortes federales con el propósito de obtener “todos los correos enviados o recibidos por la señora Clinton durante su ejercicio como secretaria de estado y cualquier comunicación entre ella y el Gobierno. Todo esto para poder tener un verdadero caso criminal que dinamite la candidatura de Clinton.

El otro frente de guerra es la investigación penal abierta por el FBI, oficialmente el departamento ha expandido la investigación a lo que ellos llaman “materia falsa”. Eso implicaría ser acusada por conspiración y la pena corresponde a sentencia de cinco años de prisión, en otras palabras “Caput”.

El actual director, James Comey, quien fuese nombrado por el presidente Obama ante un caso que señale a la candidata, tendría que consultar a su jefe superior, el procurador general y seguramente al propio presidente, ahí si la campaña estaría en serios problemas, ya veremos lo que pase en los próximos días.

El autor es abogado.
Opinión Hillary Clinton archivo
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