Cuando Byron Rojas se encaminaba hacia una oportunidad titular, el entrenador Róger Rivas era quien lo llevaba del brazo, en medio de sus limitantes era el hombre guía, el mismo que obtuvo el merecido crédito de llevar al “Gallito” a coronarse en Sudáfrica. Pero todo cambió en el momento que el apoderado de Rojas, Marcelo Sánchez, decidiera llevar a su púgil a pulirse a Panamá con Rigoberto Garibaldi hace cuatro semanas.
Sánchez había comprado boleto para Róger Rivas, primero dijo que tenía muchos compromisos y decidió que fuera su hijo, Marlon Rivas. El hijo de Rivas se desempeñaba como preparador físico del campeón mundial de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), Byron Rojas. Antes de partir a Panamá llegó a Managua entusiasmado de lo que aprendería en la escuela canalera, pero “la noche antes de viajar, me dijeron que ninguno de los dos iría, yo estaba sorprendido, me dijeron que no serían carga baldes de Garibaldi, en una actitud muy egoísta”, recuerda Sánchez.
Sánchez perdió el dinero invertido en el boleto de Panamá y al parecer nuevamente se desperdiciará el cupo reservado para Rivas en el viaje a Tailandia, debido a que mencionó que no iría.
“Yo le mandé el boleto a Matagalpa de Tailandia y le pedí sus documentos para llevármelos a sacar las visas porque vamos por Frankfurt, pero me quedé esperando. El profesor Rivas que tanto admiramos se apartó solo, yo espero que reaccione y siga con Rojas”, explicó Sánchez.
LA PRENSA, buscó la versión de Rivas pero no contestó las llamadas.