Para entender por qué es importante que nos evaluemos le invito a que haga una cronología no de su vida sino de su día cotidiano: ¿Avanzó en algún proyecto el día de hoy? Uno se siente contento cuando logra avanzar en los puntos que tiene en su agenda del día del trabajo, del hogar, de su familia. Dicho en palabras simples, la evaluación del desempeño es la realización de sus funciones asignadas que medirán su progreso en el puesto de trabajo.
Si usted evalúa su avance anualmente o semestralmente podría estar perdiendo tiempo valioso para enderezar algunos pasos. Igual ocurre con las metas. Por ejemplo a inicios de mayo plasmamos los objetivos a conseguir este mes y luego evaluamos hasta diciembre; solo para concluir que hicimos muy poco de lo programado. No podemos darnos el lujo de perder 365 días que tiene un año.
La gente exitosa no nace con grandes cualidades, grandes actitudes, ni grandes visiones. Todos estos atributos comenzaron a gestarse con pequeños intentos y fueron desarrollándose día a día, a través de nuestra evaluación del desempeño con perseverancia en las pequeñas acciones del día.
¿Cómo podemos evaluar nuestro trabajo día a día? Enfocándonos en un proceso por el cual se estima el rendimiento global de un colaborador. La mayor parte de los colaboradores procuramos obtener un reconocimiento o retroalimentación sobre la manera en que cumplimos nuestras actividades y los supervisores que tenemos colaboradores bajo nuestro cargo debemos evaluar el desempeño individual para decidir las acciones que se deben tomar para mejorar e identificar los problemas en el sistema de información sobre el Departamento de Recursos Humanos.
Las personas que se desempeñan de forma insuficiente pueden poner procesos equivocados de selección, reclutamiento, orientación y capacitación o pueden indicar que el diseño del puesto o los desafíos externos no han sido considerados en todas sus facetas.
*Consultora de RRHH.
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