Ante la proximidad de la convocatoria a elecciones, el tema candente de la unidad fue abordado magistralmente en un editorial de LA PRENSA publicado el pasado lunes 28 bajo el título ¿De qué unidad se está hablando?
He tratado de responder a esta pregunta, con la que arranca dicho editorial, con una simple aseveración con que inicia este artículo: Unidad con los que suman, no con los que restan.
A como lo ha dicho Eduardo Montealegre al ser abordado sobre el tema de la unidad, no podemos unirnos con los que son títeres o socios del Frente Sandinista, con los que han desencantado al electorado que en cada oportunidad de cambiar las cosas por medio de elecciones, han buscado la salida apostando a la unidad de todas las fuerzas opositoras.
Para amalgamar a los partidos en la unidad, hace falta al menos un partido que tenga organización y presencia a nivel nacional, con un liderazgo nacional y un buen candidato que sepa interpretar y entusiasmar al electorado. Eso se logró en 1990, con la alianza UNO que llevó a la Presidencia a mi madre Violeta Barrios de Chamorro con su carisma y humildad y ciertamente con el liderazgo de Antonio Lacayo (q.e.p.d.).
Pero como bien señala LA PRENSA, en febrero de 1990 hubo 8 partidos que participaron en los comicios, pero que no alcanzaron en esta unidad y el partido más votado obtuvo entonces 1.18 por ciento del total de los sufragios y el menos votado el 0.22 por ciento. Cifras similares que me recuerdan a algunos partidos que participaron en las elecciones del 2011 y por haber estado como socios del FSLN el electorado los castigó y no lograron ni un solo diputado, obteniendo porcentajes menores al 1 por ciento.
Entonces en una unidad opositora al orteguismo, el factor crítico es saber aglutinar a los que en realidad suman votos y no a quienes por su trayectoria pactista, o complaciente con el gobierno, reflejada en las decisiones políticas claves en la Asamblea Nacional, en su actuación política, o en sus declaraciones públicas, más bien podrían restar votos al indisponer al votante independiente que al fin de cuentas es el que inclina la balanza en una dirección o en otra.
El editorial de LA PRENSA lo dice con claridad meridiana luego de hacer un repaso por la breve historia de los procesos electorales de Nicaragua desde 1990 a la fecha:
“Con base a esa experiencia, es importante precisar de qué unidad opositora se está hablando en la actualidad. ¿De una alianza de partidos y movimientos políticos que independientemente de sus ideologías y programas partidistas coinciden en la necesidad de cambiar el sistema político, erradicar el orteguismo y restaurar la democracia republicana? ¿O de una unidad con partidos que han ayudado a establecer y sostener el régimen orteguista y a realizar los fraudes electorales y que de hecho siguen siendo cómplices de la dictadura?”
Y concluye: “Cuando no se tiene claro el objetivo ni se escoge a aliados idóneos no se puede tener ninguna posibilidad de alcanzar la victoria, ni siquiera de obtener éxitos parciales para avanzar hacia la conquista del objetivo final”.
Aún la escogencia de aliados idóneos presenta retos importantes al liderazgo que se ha propuesto la tarea de forjar la unidad de los que suman. Y es la ponderación o su peso específico y representatividad de cada quien dentro de la coalición, por eso los que integren esta unidad, deben tener la humildad de no exigir condiciones inaceptables que pongan en riesgo la misma unidad.
Finalmente es el pueblo a través de su conciencia ciudadana, que en Nicaragua está bien desarrollada, la que sabrá identificar realmente quienes representan una alternativa, para que su voto sea útil y quienes con el son de la unidad lo llaman a depositar su voto en un barril sin fondo.
Claro está que lo anterior es bajo el presupuesto de que las elecciones sean limpias y transparentes, con observación internacional para que cada voto sea contado, a como lo ha venido demandando cada miércoles la verdadera oposición que se ha aglutinado en la Coalición Nacional por la Democracia bajo el liderazgo del PLI.
El autor es diputado de la Bancada Alianza PLI y presidente de la Comisión de Turismo en la Asamblea Nacional