El sabor de la gastronomía garífuna

La base de la alimentación del pueblo garífuna es el coco y la yuca. El pulali, una especie de atol, se hace con coco, nuez moscada, canela, vainilla o frambuesa que le cambia su natural color amarillento.

La base de la alimentación del pueblo garífuna es el coco y la yuca. El pulali, una especie de atol, se hace con coco, nuez moscada, canela, vainilla o frambuesa que le cambia su natural color amarillento. En cambio, se usa el tubérculo para hacer el bami o ereba o casabe, bastimento rey de todas las comidas garífunas, que también es muy típico en otras poblaciones caribeñas.

Familia López es una de las pocas que aún fconserva la tradición de Bami. LA PRENSA/L.Villagra

Y del coco se prepara su leche como la base del fufu, que se condimenta con hierbas como orégano, albahaca y cilantro. En la leche de coco se cuece el pescado. El fufu, que se hace con cualquier pescado o marisco, termina de estar listo con el plátano machacado frito que se sirve aparte, seco. Otro componente de este plato es el pan de yuca que se va suavizando e impregnando de los sabores del plato sopeado.

MÁS COMEYUCAS

Kensy Sambola, promotora de la revitalización de la cultura garífuna y propietaria del hostal garífuna en Orinoco, dice que la yuca tiene más de 14 usos culinarios en la alimentación de este pueblo que desciende de africanos e indígenas arahuacos “que entraron en contacto durante la época colonial en las Antillas Menores”, explica Dalky Sambola en un artículo que publicó en la revista Wani sobre la preparación y consumo del bami y la gastronomía garífuna.

Sambola, la promotora cultural, se sonríe cuando habla de la importancia de la yuca para la alimentación garífuna y a modo de broma dice: “No sé cómo es que les dicen a los masayas que son comeyuca, habría que ver si tienen tantos usos con la yuca como aquí”.

PAN DE YUCA

La preparación del pan de yuca, la traducción al español del bami, es una de las actividades que se ha promovido en los últimos intercambios con garífunas hondureñas de Roatán que han viajado hasta Orinoco, en Laguna de Perlas, en el Caribe Sur nicaragüense. Hubo una época en que casi nadie sabía cómo se hacía el bami. Incluso ahora son muy pocas las personas y familias que lo saben hacer.
Una de estas es la familia de Elma López, que conserva los instrumentos tradicionales para hacerlo, como el colador de palma y los ralladores de yuca de madera.

“Siempre lo han hecho, es una herencia que han transmitido de generación en generación”, comenta Sambola y explica que el año pasado se hizo un taller, no solo para promover la confección del pan de yuca entre los jóvenes, sino también para “mejorar el producto”, agregándole sabores que permitan venderlos como un alimento rápido.

En ese taller, recuerda Sambola, lograron preparar el bami como lo preparaban los antepasados, con instrumentos que propiciaban la participación de cuatro mujeres al mismo tiempo.

LA BEBIDA QUE CURA MALES

La bebida garífuna más reconocida es el guiffity. En Orinoco la destilación del guiffity se hace en la casa de Cándida Crisanto López. López, una viuda que en las tardes pasa acompañada por Bernis, su hija, dice que esta bebida es a base de maíz y otras plantas, como la cuculmeca.

Algunas páginas web sobre la cultura garífuna explican que el guiffity requiere de ocho plantas diferentes, pero se pueden utilizar hasta 38 raíces distintas en la preparación de este brebaje amargo, que puede ser alcohólico y no alcohólico. “Es fuerte” , comenta López y entre sonrisas explica que sirve para despertar el apetito sexual, pero también su consumo cura de distintas enfermedades, de acuerdo a la creencia garífuna.

La casa de López, donde se hace el guiffity, se localiza en una esquina de la comunidad. Hasta allí llegan, a distintas horas del día, clientes en busca del brebaje espirituoso que se fabrica donde Cándida López.

Además del guiffity, está el hiyu, una bebida que se hace a base de yuca hornada, de la orilla del casabe, que se fermenta con jengibre y atado de dulce. Si se deja mucho tiempo puede llegar a ser alcohólica, pero también tiene un propósito medicinal.

Kensy Sambola, promotora de la cultura garífuna, dice que en los intercambios ha redescubierto muchos platos que en Orinoco se hacen, pero que a veces la gente no sabe los nombres. Sambola, quien dice que un buen fufu puede costar entre 100 y 130 córdobas, explica que la revitalización de esa cultura, presente en Belice, Honduras y Guatemala, pasa por el reconocimiento de costumbres y otras expresiones culturales del pueblo garífuna.

CEREMONIA RELIGIOSA

A Orinoco llegan los turistas el 19 de noviembre para celebrar el Día Nacional del Garífuna y un aniversario más del arribo de los garífunas a Nicaragua, en el siglo XIX. Los garífunas hoy pueblan Orinoco, pero también están presentes en comunidades como Marshall y Justo Point, lo que se conoce como la cuenca de Laguna de Perlas.

Se encuentran poblaciones garífunas en Bluefields, Corn Island y Little Corn Island. Kensy Sambola, descendiente de Joseph Sambola, uno de los primeros garífunas que llegaron al país, dice que la celebración se acompaña con el festival en el que se celebran bailes y se hace gala de la gastronomía de ese grupo. Algunos llegan para ver la ceremonia del Wallagallo, una ceremonia que tiene un sentido curativo, se hace para orar por la curación de algún enfermo, no es una fiesta, según cuenta Sambola. En Orinoco existen distintos hostales y una agencia de viajes local, Kabu Tours, compuesta por expescadores de tortugas carey, que ofrecen a los visitantes un recorrido étnico y cultural por las comunidades.

2,000 Habitantes tiene la comunidad de Orinoco en Laguna de Perlas. A este poblado se llega vía marítima. Las pangas salen de los muelles de Bluefields y de Wendelyn. El pasaje cuesta 305 y 285 córdobas, una sola vía.

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