El jefe de la Policía de Tránsito, comisionado general Roberto González Kraudy, informó que en lo que va del presente año han muerto 140 personas en accidentes de circulación vial. Y precisó que en promedio mueren dos personas cada día.
El funcionario policial detalló que en Nicaragua circulan actualmente unos 700 mil vehículos automotores, de los cuales 300 mil son motocicletas. Y agregó que anualmente ingresan a la circulación vial unos 50 mil vehículos más, lo cual aumenta el riesgo de accidentes.
Sin embargo, el funcionario policial aclaró que la principal causa del alto índice de accidentes de tránsito no es la gran cantidad de vehículos que circulan en el país, ni el incremento constante de los mismos, sino el comportamiento humano , o sea la mala educación y falta de responsabilidad vial.
En realidad, en todo el mundo los accidentes de tránsito constituyen un grave problema social, al grado de que las Naciones Unidas declararon el período de 2011 a 2020 como Decenio de Acción para la Seguridad Vial. Con esa declaración la ONU exhortó a todos los gobiernos a realizar las acciones que fuesen necesarias, para reducir el número de víctimas mortales causadas por los accidentes de tránsito ya que no es posible evitarlas del todo.
De acuerdo con esa convocatoria de la ONU, en todas partes del mundo —y por lo consiguiente en Nicaragua— se deberían estar realizando intensas campañas de concienciación y capacitación vial, dirigidas a conductores y peatones pero también a las autoridades de tránsito, cuya actuación en algunos países deja mucho que desear por su ineficiencia, abusos y corrupción. Como es el caso de aquellas que aplican multas a discreción no para castigar infracciones, sino como medio de recaudar fondos para el cuerpo policial y el Gobierno.
Reconociendo que los accidentes de tránsito son un problema mundial, hay que señalar que en algunos países la situación es peor por causas políticas y factores culturales. Nos referimos a aquellos países en los que el poder se ejerce de manera arbitraria, donde el gobernante se coloca encima de la ley y no rinde cuentas de sus actos, y por lo tanto los ciudadanos de abajo también se consideran con derecho de ser transgresores. Por eso es que muchos conductores se sienten con derecho de no respetar las normativas del tránsito aunque en última instancia ellos mismos resultan perjudicados.
La educación vial es parte de la cultura cívica, la cual no se forma de manera espontánea ni solo con prédicas en las escuelas y en los hogares, o a través de los medios de comunicación. La cultura cívica es un bien social que se construye con el ejemplo, de los padres de familia, los maestros y los gobernantes.
Todos los problemas sociales, incluyendo el de los accidentes de tránsito, son peores en aquellos países donde los gobernantes son arbitrarios y con sus actos enseñan a la gente que los valores democráticos y las virtudes ciudadanas son cosas sin importancia. Y lamentablemente este es el caso de Nicaragua en la actualidad.