De vez en cuando señalamos en este espacio editorial que la sociedad civil es uno de los pilares de la democracia y que es tan importante como los partidos políticos.
La sociedad civil y los partidos políticos son independientes entre ellos, pero complementarios. Y para cumplir correctamente sus funciones y conservar la confianza de los ciudadanos deben ser cuidadosos en sus actuaciones y su prestigio.
Hacemos estas consideraciones para referirnos al organismo cívico Hagamos Democracia, que acaba de organizar unas elecciones parciales partidarias pero de este esfuerzo bien intencionado no salió bien parado.
Hagamos Democracia es una asociación de la sociedad civil que existe desde el año 1995 y tiene el objetivo, según lo define en su portal electrónico, de difundir y promover el ejercicio de los valores democráticos, así como promover “la participación directa de los ciudadanos en el ejercicio de sus responsabilidades cívicas, entre las cuales está la fiscalización y control cívico de sus autoridades”.
Ha sido en cumplimiento de esos propósitos que Hagamos Democracia se dio a la tarea de organizar unas elecciones primarias, para que al menos los candidatos de la oposición en las próximas elecciones nacionales no resultaran del “dedazo” de los caudillos o de las cúpulas partidistas, como ha sido tradicional en la cultura política del país. Ha sido una intención muy buena, sin duda, que sin embargo no fue aceptada por los partidos principales y sus aliados, los cuales reconocen públicamente que es necesario poner fin al dedazo caudillista y burocrático pero prefieren probar otros procedimientos democráticos para la selección de sus candidatos.
Quizás desde que los partidos principales rehusaron participar en las primarias, Hagamos Democracia debió desistir del proyecto. Pero siguió adelante considerando que la experiencia que quedara de las primarias parciales podría servir para que más adelante ese método democrático fuese acogido por todos los partidos.
Sin embargo, uno de los cuatro partidos que se inscribieron para participar en las primarias parciales se retiró denunciando irregularidades en el proceso y el resultado de la experiencia ha sido dudoso, cuando menos, y el sano propósito de las primarias víctima de la turbia cultura política nicaragüense. Además, a pesar de la reconocida honestidad de los directivos de Hagamos
Democracia y de las personalidades democráticas que integraron el Tribunal Cívico Electoral que ejecutó la parte operativa del proyecto, de alguna manera el prestigio de esa organización civil ha sido lastimado.
En su propio beneficio pero también de la reputación de todas las organizaciones de la sociedad civil, Hagamos Democracia tiene que dar una explicación pública franca de todo lo que sucedió con las primarias parciales, incluyendo una minuciosa rendición de cuentas de los fondos que fueron utilizados, tanto en lo referido a su origen como al detalle de los gastos.
La transparencia que se demanda al Gobierno y a la oposición política debe ser practicada también por la sociedad civil. La democracia se hace con transparencia y Hagamos Democracia tiene la obligación de demostrarlo.