Agustín Jarquín Anaya

Una beligerante y leal acompañante

Durante los 195 años de vida republicana, los nicaragüenses nos hemos movilizado para resolver los tres “retos históricos”, que desde 1821 enfrentamos, para el aprovechamiento de los ricos recursos con los que Dios nos ha bendecido. Estas estratégicas metas son: 1) la construcción del sistema democrático, 2) el establecimiento del Estado de Derecho y 3) la solución de la extrema desigualdad económica-social.

Con el sistema democrático, además de lograr la convivencia ciudadana y el ejercicio pleno de las libertades públicas, se ha pretendido tener un método de escogencia o elección de los gobernantes (gerentes del país), con procedimientos competitivos, que no privilegien ni den ventaja a ningún grupo político-social-económico. O sea que los funcionarios, respondan a toda la sociedad, asumiendo su responsabilidad con genuina vocación de servicio.

Con el establecimiento del Estado de Derecho, se ha buscado que funcione la seguridad jurídica, y la justicia sea ciega para dirimir las controversias civiles, mercantiles o institucionales, con fundamento a la ley, a las evidencias y al sano juicio del juzgador, sin discriminar ni favorecer a nadie, por razón de su raza, condición social, ni económica, ni credo religioso, ni opción política.

Con la solución de la extrema desigualdad, se procura la justicia social, realizando una equitativa y justa distribución del ingreso, ejercitando la economía social de mercado, en la que el Estado ejercite el principio de la subsidiariedad, para que todos los habitantes si excepción, tengan las oportunidades de desarrollar su potencial humano, satisfaciendo sus necesidades materiales, culturales, sociales y espirituales, para ser protagonistas constructores de la Nicaragua de bienestar, a la que estamos convocados.

Procurando resolver estos desafíos, los nicaragüenses hemos protagonizado iniciativas de todo tipo, costosas y dramáticas, abonando el camino transitado con ofrendas patrióticas, que incluyen disminución o pérdida del patrimonio familiar, inseguridad y bienestar personal e incluso la vida.

En ese transitar, el pueblo nicaragüense ha tenido valiosos acompañantes. Entre todos ellos destaca el diario LA PRENSA y su equipo de colaboradores. Fiel al lema que hace 90 años estableció su director fundador, Al Servicio de la Verdad y la Justicia, LA PRENSA ha sido tribuna que 1) denuncia y señala sin ambigüedades: violación de derechos humanos, triquiñuelas antidemocráticas, injusticias y corrupción; pero a la vez 2) promociona virtudes, valores y buenas prácticas, en favor de estas tres estratégicas metas nacionales, acompañando todas las campañas protagonizadas por los nicaragüenses de buena voluntad. Ganándose el título, de Diario de los Nicaragüenses.

Caracterizado por la ética y el profesionalismo, el acompañamiento de LA PRENSA ha sido leal y beligerante, aún a costa de la destrucción de sus instalaciones y perjuicios humanos de su equipo profesional, como cárcel, tortura, destierro, e incluso la vida de su director mártir y héroe nacional, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien la ofrendó en el altar de la patria.

Al conmemorar este 2 de marzo sus 90 años de encomiable ejercicio profesional periodístico, le expreso a los periodistas, directores, trabajadores y personal de apoyo, de LA PRENSA, mis congratulaciones y gratitud.

El autor es ingeniero.

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