Nicaragua sin agua

En los últimos días se han publicado en LA PRENSA varias notas informativas sobre la sequía y la apremiante falta de agua potable que sufre gran parte de la población nacional.

Ya en un sector periférico de Managua han ocurrido enfrentamientos entre pobladores peleando por la poca agua potable que se extrae de un pozo público de abastecimiento, lo cual hace recordar la sombría advertencia de que en el futuro los conflictos nacionales e internacionales e incluso las guerras serán por el agua.

Desde el poder y el oficialismo solapado se denigra a la prensa independiente, a la que se acusa de hablar solo de lo malo que ocurre en el país para así tener mejor audiencia y vender más periódicos, y de que oculta lo bueno y bonito que supuestamente hace el Gobierno. Pero lo que hacemos es cumplir el deber primordial del periodismo libre, cual es denunciar las lacras sociales y gubernamentales y alertar a la gente ante situaciones que representan una amenaza pública, como es por ejemplo la sequía que está causando estragos en gran parte del país.

En el leguaje técnico se dice que hay tres tipos de sequía: la meteorológica, que se produce cuando durante un tiempo más o menos prolongado no cae la lluvia, o la precipitación pluvial es menor que el promedio anual; la sequía agrícola, que ocurre cuando por la erosión de los suelos se reduce la cantidad de agua disponible para la agricultura y la ganadería; y la sequía hidrológica, cual es la disminución o desaparición de las reservas y fuentes de agua, tanto en los ríos y lagos como en los depósitos y corrientes subterráneas, que es causada no solo por un régimen lluvioso escaso sino también y ante todo por los despales para saquear la madera, el uso irracional de los sistemas de riego y otras acciones humanas deliberadas.

Pero en Nicaragua la sequía no es solo de uno de esos tipos, sino de los tres al mismo tiempo. Esta es una situación catastrófica que se pudo evitar, si el gobierno hubiera tomado a tiempo las medidas indispensables para conservar los acuíferos y depósitos superficiales de agua y evitar su contaminación. Si no hubiera permitido sistemas de riego irresponsables. Si promoviera la reforestación y desarrollara programas para el mejor aprovechamiento de los recursos acuáticos. Y sobre todo, la sequía no habría sido tan grave si se hubiera impedido la deforestación y castigado efectivamente a los depredadores de los bosques. Cabe decir en este sentido, que si tan solo se conservara como se debe la gran reserva natural de Bosawas, que es despalada a un ritmo de 42 mil hectáreas cada año, el castigo de la naturaleza a Nicaragua por medio de la sequía no sería ahora tan despiadado.

El régimen orteguista no se preocupa por atender el problema vital de la falta de agua, solo le interesa enriquecer a un reducido sector social pero ante todo a la familia gobernante. Ante semejante irresponsabilidad la oposición debería presentar una propuesta alternativa de regeneración de los bosques y el sistema acuático de Nicaragua. Esto significaría simple y sencillamente garantizar la sobrevivencia de la población nacional.

Editorial Agua Nicaragua archivo

COMENTARIOS

  1. Juan Flores
    Hace 10 años

    Es inaudito que en Nicaragua la gente se esté peleando por el ugua si en Nicaragua lo que más hay es agua aquí lo que el gobierno tiene que hacer es cómo comenzar hacer acueductos para que le llegue agua a toda Nicaragua así como hacen con los oleoductos,siempre se ha hablado qué el ugua va aser el petróleo blanco púes ya llego la hora y se tiene que ver cómo tal así es que Nicaragua con tanta agua que tiene es tiempo de comenzar ha sacarle provecho, que pongan una refinería de agua ya que les dio para ponerla de gasolina cómo estaba provisto y esta será más sana porque no va acontaminar.

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