Aunque se graduó de ingeniero zootecnista nunca abandonó su espíritu innovador ni su deseo de ser empresario. Y en su amor por el ganado y el interés por mejorar las técnicas aplicadas por los ganaderos —a los que ofrecía asistencia técnica para la transformación de la leche—, encontró la oportunidad de concretar sus sueños.
Actualmente Marlon José Zamora Oporta combina el ejercicio de su profesión con la administración de la quesera Alfa y Omega, que fundó hace tres años en la comunidad Banderitas, del municipio de Paiwas, en la Región Autónoma del Caribe Sur.
“Hace diez años este negocio había sido mío, yo lo levanté desde abajo pero cuando el volumen del procesamiento había alcanzado las 27 pichingas al día me salió una oportunidad de trabajo en una institución importante que no pude rechazar. Entonces la vendí y me fui a trabajar en mi profesión”, relata Zamora.
Sin embargo, “el gusanito de querer ser mi propio jefe seguía ahí y cuando surgió la oportunidad de volver a comprar el negocio, no dudé en hacerlo y desde hace tres años estoy aquí nuevamente”, dice Zamora a la vez que reconoce que eso implicó empezar de nuevo.
“Hace tres años, cuando comencé, compraba y procesaba seis pichingas de leche al día, es decir estamos hablando de doscientos cuarenta litros que me producían unas sesenta libras de queso ya compactado”, relata Zamora y añade que gran parte de la leche que procesa la compra a los ganaderos, a los que ofrece sus servicios de zootecnista.
Actualmente la planta emplea de forma permanente a cinco personas y procesa diariamente cuarenta y cinco pichingas de leche, de las que se obtienen cuatrocientas cincuenta libras de queso. Para garantizar la calidad que requiere el queso de exportación un porcentaje de la leche tiene que descremarse, por lo que el proceso genera unas cuarenta libras de crema cada día. Esta es vendida a intermediarios, que pagan unos treinta córdobas por libra, para luego distribuirla en Matagalpa.
El queso que se produce durante la semana es trasladado cada viernes hasta Río Blanco (Matagalpa), donde es entregado a acopiadores salvadoreños que lo exportan a Honduras y El Salvador. En esta época del año los intermediarios pagan un promedio de 34 córdobas por cada libra de queso.
BUEN NEGOCIO
Zamora explica que la ventaja del queso es que además de ser un negocio muy rentable, si se procesa y maneja adecuadamente, no presenta complicaciones y puede permanecer almacenado hasta por cuatro meses. “Eso lo hace un negocio muy atractivo para esta zona tan alejada de las zonas comerciales y con dificultades de refrigeración”, asegura.
Pero el éxito no llegó por casualidad. En realidad es el resultado de muchos esfuerzos y de cambios bruscos en las condiciones y técnicas de procesamiento del producto.
“Llegó la gente del proyecto Gane (Ganadería Empresarial ), que ejecuta TechnoServe para fortalecer las capacidades de las micro, pequeñas y medianas (mipymes) lecheras y me incentivó para tener una visión de empresario que yo no tenía”, expone Zamora.
“Incluso su participación en el proyecto estuvo en riesgo porque él no tenía condiciones higiénicas, no había desagües ni ninguna condición. Pero se dejó asesorar y los resultados ya se perciben”, detalla Donald José Villarreal, especialista en procesamiento y calidad del programa Gane.
Los cambios que promovió el proyecto en la quesera fueron radicales. Anteriormente la planta funcionaba en una bodega sin condiciones. Zamora construyó una planta que tiene una sala de recepción, otra de procesamiento y una más para almacenar residuos (especialmente suero). Bodegas de almacenamiento para el queso y otra para la sal y otros insumos. También hay baños para el personal y pilas de almacenamiento de agua. Además se dotó a la planta de herramientas y equipos más adecuados.
“La inversión ha sido de unos 285,000 córdobas y se ha hecho poco a poco porque en realidad todo ha salido de las ganancias que deja el negocio y ya solo falta hacer una oficina para llevar los asuntos administrativos”, explica Zamora.
Dicha inversión permitió mejorar la higiene de la planta y con ello la calidad del producto, lo que a su vez elevó las ventas. También mejoró los niveles de productividad y por tanto los volúmenes de producción. “Devolviendo con creces la inversión”, dice Zamora.
Además, la consolidación alcanzada por el negocio en estos tres años ha entusiasmado al emprendedor a fijarse la meta de convertirse en exportador directo. “Es cuestión de buscar la certificación necesaria en el Ministerio de Salud y buscar mercados, espero pronto alcanzar esa meta porque ya tengo un plan de negocio y voy directo hacia eso. Otra meta es abrir nuevas rutas de acopio de leche para elevar la producción, ya que la planta tiene la capacidad”, asegura Zamora.
CONTACTO DE LA PLANTA
La Quesera Alfa y Omega está ubicada en la comunidad Banderitas, del municipio de Paiwas, en la Región Autónoma del Caribe Sur. Se puede obtener información a través del teléfono celular número 8260-5310 con Marlon José Zamora Oporta.