Nadie sabe cómo reaccionarán los pequeños de la casa cuando se tome la decisión de mudarse, porque algunos se adaptan muy bien al cambio, pero otros pueden adquirir actitudes y manías, como chuparse el dedo, orinarse en la cama, pierden el apetito, se vuelven tímidos o agresivos. En otros casos, tienen dificultad para concentrarse y procesos ansiosos. Ante esta situación es importante que trate de mantener una actitud positiva delante de su hijo, para que ellos observen que el cambio lo está tomando con tranquilidad y trate de darles detalles del que será su nuevo hogar.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 B