En declaraciones a medios de prensa, el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, confirmó una política de sobrevaloración del córdoba y deterioro de los salarios reales, al anunciar que la inflación anual se mantendrá en un rango de 6.0 por ciento-7.0 por ciento anual, mientras la devaluación preanunciada en un 5.0.
El tema del desempleo y la política salarial para los próximos años no fueron tratados por Reyes, pero por las cifras que ofreció se pueden deducir. Tampoco habló de la política proteccionista arancelaria que evita que cientos de productos de la rama de alimentos puedan ser importados a precios más favorables para los consumidores.
El presidente anunció que las tasas de crecimiento del PIB para los próximos años se mantienen entre 4.3 por ciento y 4.8 por ciento, tasas a las que la economía tardaría en duplicar en un rango de 15-17 años, si es que se mantiene la tendencia de crecimiento y las políticas expansivas no deterioran en el mediano y largo plazo las previsiones de crecimiento. El esperado 10 por ciento de crecimiento es todavía un sueño.
Algo que llamó la atención es que afirmó que la economía no necesita un superávit y que se puede tener un déficit fiscal sostenible que oscile entre el 2.5 por ciento y 3 por ciento del PIB, con lo cual Reyes nos está recetando una política fiscal expansionista, proclive al endeudamiento, y aunque las considera manejables, no deja de tener perjuicios para los consumidores.
Un gasto público creciente y deficitario para mantener programas sociales tiene impactos inflacionarios, y quien finalmente financia esos programas es toda la población en su conjunto con tasas de inflación del 6 por ciento-7 por ciento, que se traducen en un deterioro de los salarios y del poder adquisitivo, amén de la sobrevaloración, cuyos perjuicios no mencionó el funcionario.
Ovidio Reyes identificó la política económica caracterizada por promover el gasto social a costa de los consumidores, como keynesiana, pero se le olvidó aclarar que las políticas activistas de Keynes estaban orientadas a resolver los problemas de desempleo, no simplemente a utilizar programas de políticas sociales para proselitismo político. ¿Es este un enfoque técnico?, como suelen autodenominar sus análisis los economistas oficiales.
Según él, el FMI está recomendando, primero, realizar una consolidación fiscal a mediano plazo. Pero se le olvidó decir que este país está sacrificado por los impuestos directos e indirectos y quien debería de gravar más no lo hace. Y los principales beneficiaros de las exoneraciones fiscales son las grandes empresas que conforman monopolios y oligopolios.
El funcionario dijo también que la idea es reducir gradualmente algunas exoneraciones y mejorar el sistema de administración tributario para reducir la evasión. Pero Reyes no habló del proteccionismo que gozan algunas empresas del sector de alimentos y bebidas, que no permiten la libre importación y precios más favorables para mejorar el bienestar de los consumidores.
Nicaragua es un país en el cual no se pueden hacer importaciones de alimentos como el pollo, la carne de res, el cerdo, huevos, etc., porque existe una política arancelaria de proteccionismo, debido a la existencia de lo que diversos analistas han llamado “capitalismo de cuates”.
El funcionario dijo que la inflación de Nicaragua viene predeterminada por el sistema cambiario que tiene una devaluación preanunciada del 5 por ciento por año y que esto nos ancla en una inflación de un 6 o 7 por ciento, “nivel que resulta bien asimilado por la economía, ya que no causa distorsiones”, según el funcionario, que trabaja en una de las instituciones más privilegiadas del país.
Pero precisamente ese nivel de inflación perjudica a los consumidores, pues los precios se duplican en un período de 11-12 años y es gracias a su política inflacionista, que el Gobierno logra en parte financiar su déficit fiscal y financiar programas sociales.
Como es evidente, el mismo presidente del BCN, con las cifras que él mismo ha dado, reconoce una sobrevaloración del córdoba, y aunque dice no crea distorsiones, estudios realizados por los economistas de esa institución revelan un deterioro en las exportaciones. Además, la sobrevaloración estimula las importaciones y el crónico déficit comercial del país es una prueba de ello.
Pero también, miles de beneficiarios de remesas familiares se ven afectados, pues al cambiar sus dólares a córdobas, aparte de ser perjudicados por el diferencial cambiario, no tienen el mismo poder adquisitivo que hace diez años. O como lo dijo un consumidor, “aquí puedes comprar 5 o 6 productos, en Estados Unidos comprás 10”.
El año pasado el país recibió más de 1 mil millones de dólares en remesas, y de ahí se puede deducir, como miles de beneficiarios de remesas familiares financian parte del déficit del gobierno.
Pero además, como los precios tienen una tendencia creciente por debajo de los salarios, las personas ven deteriorado cada año su poder adquisitivo, a pesar de las tasas de crecimiento positivas de la economía.
Reyes dijo también que en los últimos tres años, la tasa de crecimiento del crédito fue superior a la tasa de los depósitos, pero más que las tasas de crecimiento, debería destacar los problemas de la estructura y concentración de los préstamos. Además, las tasas de interés para los ahorrantes, las tasas reales, son por lo general negativas en términos anuales, de ahí que el crecimiento del ahorro está rezagado con respecto a los préstamos.
En el mediano plazo, el presidente del BCN, Ovidio Reyes, nos pronostica una economía que posiblemente se duplique cada 15-17 años, pero con precios que se duplican en menor tiempo, en aproximadamente cada 10-12 años.
La fórmula de la política económica por ahora es básica: aumento del gasto público, que conlleva a tasas de inflación manejables, pero que financian el déficit, sobrevaloración del córdoba y deterioro del salario real. ¿Hay algo nuevo en la política económica?
El autor es periodista